Dicen que la confianza da asco; y a veces, es verdad que la excesiva familiaridad y/o franqueza no resultan muy agradables. Ayer, por ejemplo, estuve confraternizando con Fadrique; y, mientras nos tomábamos unas claras, me dijo tres cosas que de alguna manera rompieron mi quietud.
La primera se refería a la forma de expresarme. Mi amigo me espetó que en mi interior se escondía una maestra frustrada. Y así lo dijo... ¡y se quedó tan fresco! Arguyó que en muchos de mis escritos se adivinaba un propósito de enseñar; y que a él le bastaba con cerrar los ojos para imaginarme como una seño impartiendo doctrina. En fin...
La segunda tiene que ver con mi perseverancia en escribir microrrelatos. Fadri intentó persuadirme para que hiciera una novela. Él cree que hasta que no componga una, no me consagraré como escritora.
Y finalmente, y esto me llenó de terror, Fa me confesó que quería hacer un cómic inspirado en mi persona. Añadió que la protagonista sería una mujer de naturaleza dual; una doña de costumbres espartanas pero con una imaginación desbordante. Un cuerpo que aparecería en las viñetas haciendo gimnasia a las cuatro de la mañana, y una cabeza que no dejaría de volar entre las nubes...

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