Iº
Una amiga ha escrito un libro durante el confinamiento. Se trata de una narración breve; de género erótico; y que se subtitula “Pasión en la laguna mineralizada”. Acabo de leerlo y mi impresión no puede ser más favorable; improvisadamente diría que estoy ante una joya literaria.
IIº
En sus primeros renglones la autora cuenta como Amanda, una hacendada con muchas posibilidades y poco quehacer, se siente violentamente atraída por un conductero de nombre Joao que trabaja en su casa. Un hombre de origen portugués que, además de conocer su oficio, toca de manera extraordinaria esa especie de birimbao que se llama arpa de boca. Una historia que comienza un atardecer, cuando ambos cruzan las miradas y se estremecen: instantes en los que Joao vuelve del campo; y la doña, abandonada por un marido que se encuentra en el casino o visitando a su amante, lo mira desde la ventana de su habitación.
¿Y cuál es el aderezo que hace aún más sugestiva la acción? Pues el perfume de Coty que ella se está aplicando en ese momento, y que enseguida se esparce enajenándolos por completo. ¿Y el clímax? ¿Cuándo culmina ese primer contacto en el que los dos han descubierto sus deseos? Está claro que el punto álgido se alcanza en el tiempo en el que el lusitano, sin desviar la mirada de la dueña, saca de su zurrón el instrumento musical y empieza a ejecutar una pieza...
IIIº
Las escenas ulteriores suceden en la laguna donde Amanda, a lo largo de siete días, va a tomar unos baños salutíferos. Lugar que se encuentra distante, y al que la acompaña Joao conduciendo el cabriolé.
Y no voy a contar nada más de la obra de mi allegada. Si ella quiere algún día darlo a conocer (cosa que dudo), que lo haga.
sábado, 20 de junio de 2020
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