viernes, 22 de mayo de 2026

DE BOSQUES Y VERSOS

 Las primeras letras que los críos de Fuente-Álamo suelen aprender son las que componen el nombre del pueblo: la f, la u, la e, la n... Es lógico que tal cosa suceda, pues dichas letras están plantadas en medio del parque donde los pequeños acuden a  jugar. Se trata de un sitio poblado de árboles y ardillas; un lugar mágico llamado Cerrico Bellote en el que las dríades inspiran a los paseantes y hasta los más prosaicos se dan a idealizar...

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Alfonsa Muimuy, alias la Bienaventurada

 En esta etapa de mi vida me considero una mujer afortunada. ¿Que por qué? Pues porque tengo una pasión que me absorbe por completo. Una inclinación desmedida a componer melodramas que, al coincidir con la posesión de una buena capacidad para ello, me proporciona enormes satisfacciones; algo así como la felicidad que provoca el sentirte realizada.

A veces, entre folletín y folletín, cuando dejo un rato de exagerar y vuelvo a lo que podríamos juzgar natural, me pongo a pensar en lo duro que debe de ser llegar a la jubilación sin aficiones. Encontrarte de pronto con todo el tiempo del mundo y no saber qué hacer con él...

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NOCHE DE MAMBO Y AGOTAMIENTO

 Después de siete horas de viaje, llegué al pueblo derrengada; deseando coger la cama para descansar. Tomé una cena ligera y me acosté; pero cuál no sería mi desesperación cuando, estando a punto de dormirme, el Mambo Nº 5 comenzó a sonar: “Uno, dos, tres, cuatro, cinco...” Fue como un estallido que me despabiló por completo; un canto excitador que se coló por el balcón sin mi permiso y que me pareció infernal. Entonces me percaté de que ese día se celebraba el Baile del Geranio Rojo en las inmediaciones de mi casa; y también advertí que el jolgorio, con todo su estrépito, acababa de empezar...

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EL ANSIA DE FIGURAR

 ¡Qué empeño en estar siempre el primero! ¡Con lo grato que resulta respetar a los demás! Cuando un abusón va dando empujones para apartar a las personas que debidamente se hallan delante de él, parece gritarles: ¡fuera tú que me quiero poner yo! ¡A la porra el orden! ¡Necesito destacaaaaaar!

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MARAVILLOSAS CUMBRES

 Cuando estoy en el pueblo, muchos días subo al Cerrón. Lo hago porque tal paseo me provoca un bienestar somático y psíquico extaordinario; una especie de dicha que me parece felicidad. Conforme voy ascendiendo por la pendiente, voy eliminando tensiones; y al llegar  a la cima, con el aire dándome en la cara, las vistas que se me ofrecen y el cielo tan cerca, me siento ligera e inundada de espiritualidad.

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NI SIQUIERA UN PELLIZQUÍN

 Este tubo que muestro ya no contiene más crema. Lo estoy apretando y apretando y por su abertura no sale nada. Hace un momento, cuando le di el primer estrujón, sí que arrojó una miaja de potingue exhalando a la vez un suspiro. Dicho soplo fue una especie de sollozo contenido; un escueto ¡ay! que sonaba a acabamiento...

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DE JUEGOS Y FANTASÍAS

 A mí, lo que me gusta de verdad es jugar a contar mentiras con mi nieta. Aniñarme y competir con ella en inventiva e imaginación. Al principio nuestras ficciones eran sencillas y trataban sobre frutas y animales situados fuera de lugar: delfines que campaban por el Cerrico Bellote; naranjas nacidas en un patatal... Pero después, con el paso de los días, los embustes han ido haciéndose más complejos y ahora son trolas muy diferentes y de un tamaño descomunal. Mi descendiente me explica una y yo le refiero otra. Hombres con cabeza de sandía y brazos de salchichón; ombligos parlantes; cagarrutas invasoras que montadas en vespas de color rojo brillante vienen y van...

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DE LOAS Y ABATIMIENTOS

 Maravilloso leedor: su comentario llegó a mí en el momento oportuno. Cuando mi ánimo se hallaba repleto de incredulidad, rabia y desilusión a causa de la escasa respuesta que había obtenido uno de mis cuentos. Sus renglones contenían un juicio y un encomio. Una opinión sobre la lectoescritura actual con la que convengo y un elogio de mi manera de escribir que le agradezco infinito. Alabanza que siempre recordaré y que de modo indudable me servirá para combatir el desaliento.   

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DOMINGOS DE MAYO . Pueblo, 1963

 Aquellos domingos de mayo eran marianos y verbeneros. De culto a la Virgen y de fiesta popular; de rosarios y bailoteo. Salves por la mañana y pasodobles al oscurecer. El cura y los monaguillos. La banda de música interpretando el himno nacional y la voz de Juanita Reina cantando Francisco Alegre y olé, Francisco Alegre y olá...

Fervor religioso y ánimo callejero. Manos que hacían un santiguo y horas más tarde un toqueteo. Rezos y más rezos; cuerva al llegar la noche y mucho flirteo...

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LA PURA VERDAD

 El motivo por el que no llevo nunca pantalones es porque no tengo culo suficiente para poderlos lucir. ¡Ea, ya lo he dicho! Porque la parte posterior de mi cuerpo es casi tan recta y plana como un tablero de planchar. Pero no son los estéticos los mayores perjuicios que me ocasiona mi escasa molla cular. ¡Qué va! Los quebrantos peores son los físicos; las molestias que siento cuando estoy sentada mucho rato en un sitio duro y los huesos parece que me vayan a asomar... 

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EL EFECTO LIBERADOR DE QUITARSE LAS MEDIAS

 Quitarse las medias tras haberlas llevado puestas durante todo el invierno es un placer genial, sensual... Es cierto que después de ir varios días con las piernas desnudas la novedad se convierte en rutina y el deleite se trastoca; pero el primer roce del aire en la piel permanece inalterable en la memoria.

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DE MANSIONES Y COCHERAS

 Aquella casa tan suntuosa no parecía un hogar, sino un mausoleo. Levantada por sus dueños como muestra de caudal, los susodichos moraban en las cocheras a fin de no estropearla y poderla enseñar.

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CAVILACIONES DE UN MINISTRO

 No tengo ni capacidad ni preparación para ocupar el puesto que ocupo; pero, precisamente por eso, lo ocupo. Porque si poseyera algún talento que pudiera hacer sombra a mi jefe, con certeza no me hubiera colocado en semejante destino.

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POR UN QUÍTAME ALLÁ ESAS PAJAS

 Ayer, un extranjero me preguntó qué significaba la expresión “por un quítame allá esas pajas”. Yo le respondí que tal locución quería decir “por una bobada”; y después, para que el guiri lo entendiera mejor, le puse un ejemplo...

Ejemplo:

A veces, por un quítame allá esas pajas, comienza una disputa. Fulano, contrariado a causa de una simple opinión que ha expuesto mengano, le lanza a éste un reproche. Mengano le contesta; y fulano, con el ánimo aún más caldeado, le vuelve a censurar... Y así, entre andanadas que van y andanadas que vienen, la discusión que mantienen fulano y mengano puede ir subiendo de tono hasta llegar a la ordinariez. Eso o que a alguno de los contendientes le entre la sensatez y se abstenga de responder cuando le toque...

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LA DICHA PERDIDA

 Estoy acatarrada; pero, en vez de subidones de fiebre, lo que me dan son arranques de nostalgia. Escucho determinada canción y, ala, derechita a sumirme en la tristeza que me voy. Ayer me pasó con el tema “Un sorbito de champán”: en cuanto oí a Los Brincos entonar los primeros versos de tan celebrada letrilla, comencé a pensar en esplendores y ocasos y casi me puse a llorar.

E igual me ha sucedido esta mañana con Tony Ronald y su famoso “Help! Ayúdame”. En mi pueblo había un joven guardiacivil que era un sosias de dicho cantante y que me tenía completamente enamorada. Recuerdo que siempre que estaba fuera de servicio, se me acercaba marcial y me susurraba al oído: 

“Solo en mi cuarto

 en un rincón

 apurando un vaso

 y una ilusión....”  

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EL ARTE DE LA PAPIROFLEXIA-De madalenas y olvidos

 Dicen que lo que uno aprende de pequeño nunca lo olvida; pero me parece que esta aseveración no es del todo cierta. Porque yo llevo un rato intentando hacer una cajita de papel como las que confeccionaba en mi infancia y no lo puedo lograr. Me refiero a uno de esos moldes en los que se cocían y presentaban las madalenas; cuando en todas las casas se cocinaban pastas en vísperas de la Navidad. 

El caso es que de los primeros pasos que hay que dar para formar la cajita sí que me acuerdo: se dobla el folio por un lado, por el otro... mas después nada; el desconocimiento total...

Sé que podría consultar un tratado de papiroflexia que me regaló mi tío Abundio hace tiempo y que jamás he abierto; pero es que ya no se trata de construir el molde de papel, sino de estrujarme la memoria y conseguir recordar. 

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EL CANTO Y SU SENTIDO

 Todas las mañanas, cuando voy a comprar, me encuentro con un hombre que está cantando en la puerta de una residencia de ancianos. Al hombre lo hallo siempre en idéntica posición: sentado en la banqueta de un tacataca y con los antebrazos apoyados sobre las asas del mismo. Lo que cada día varía es la pieza que interpreta el buen señor: a veces entona una copla; en otras ocasiones un bolero; incluso le he oído pasodobles y foxtrots...

Aunque el viejo parece absorto en su romanza, sé que advierte mi presencia por un reflejo apenas perceptible de sus ojos y la inflexión que hace con la voz. En esos momentos me siento tentada de preguntarle por la razón de su canto; pero, el miedo a resultar indiscreta me paraliza y no me puedo expresar...

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DARSE EL LOTE-Un lenguaje poco fino

 Un día, cuando tenga tiempo, inventaré una frase. Una expresión que me sirva para llamar a lo que antaño se hacía normalmente en los guateques. Me refiero al besuqueo, al sobeteo y demás que los muchachos y muchachas ejecutaban mientras bailaban un agarrado. Ya sé que en lenguaje llano a ese travesear escuchando a Adamo se le denominaba (y se le denomina) darse el filete o pegarse el lote. Las dos locuciones son válidas, pero es que suenan tan mal...  

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EL QUE ESCRIBE Y EL QUE LEE

 Ayer, mientras nos tomábamos un vermú, mi amiga Encarna y yo estuvimos recordando a don Toribio. A un maestro singular que para conseguir que los alumnos escribiéramos bien y leyéramos mejor siempre teatralizaba sus clases. Evocamos especialmente el día en que disfrazado de renglón y expresándose con tiesura nos dijo: “No olvidéis que el que escribe se retrata y el que lee e interpreta lo escrito también”. 

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DE CAFETÍN EN CAFETÍN-1962

 De joven, sin ninguna aspiración que me impulsara, permanecía siempre inactivo; asemejándome a un yate que hubiera encallado en las peñas de Vejer...

En el pueblo me veían como el clásico señorito: hijo de una familia acomodada; siempre ocioso y matando el aburrimiento de cafetín en cafetín. 

Por detrás algunos paisanos me llamaban flojo, vago y no sé cuántas lindezas más. Cegados por su resentimiento social, se desquitaban conmigo. 

Yo entonces era muy desgraciado. Poseído por una abulia que me impedía aprovechar mi talento, desperdiciaba mi vida sin poderlo remediar.

Un día, en la pastelería más famosa del lugar, un campesino me dijo que el origen de mi mal podía estar en el colchón donde dormía. Que quizá los muchos muelles del mismo me habían atrofiado el afán...

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LAS HUESTES DE DON MENDAZ

 Antiguamente no se usaba la expresión “tonto útil” para referirse a un seguidor poco advertido, al menos que yo recuerde. Antiguamente, a dicho incondicional se le llamaba simplemente memo. 

En los tebeos que leía de pequeña, las huestes de los malvados se componían de esbirros, resentidos y memos. Los primeros, con cataduras horribles, siempre se movían por interés; los segundos se agitaban por rencor; y los terceros, con aspecto hechizado, por una confianza ciega... 

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LA FE CONYUGAL

 Estimada Nieves: 

Como dicen que al verbalizar las penas estas se alivian, he decidido contarle las mías para echarlas a volar; y, si además pudiera usted darme algún consejito apropiado a la situación, se lo agradecería infinito.

Verá: yo siempre he vivido teniendo una confianza absoluta en mi pareja; guardando y creyendo que me guardaba la fe conyugal. Pero hete aquí que un informante cuyo nombre prefiero ocultar me ha enterado de que mi pareja se acostó con una mujer llamada Ramona hace dos meses; coincidiendo con el solsticio hiemal.

El supuesto adúltero jura y perjura que tal cosa no es verdad; mas su incapacidad para mirarme a la cara y el granate de su faz atestiguan lo contrario...

Lo cierto es que a mí esta noticia inesperada me ha roto todos los esquemas. De repente he visto hacerse añicos mi armazón sentimental y siento una inmensa tristeza, dolor, rabia, inseguridad...

Esperando su contestación, atentamente le saluda 

                                                                                                       Arcadia Mastelera


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LA CELEBRACIÓN DE MI SANTO – En lenguaje coloquial

 Me llamo Policarpo. Policarpo Señorada Señorón, por más señas. El próximo 23 de febrero es mi santo; pero, como cae en lunes, lo voy a celebrar el sábado siguiente.

El festejo onomástico, al que están invitados mis amigos íntimos, consistirá en aperitivo, comida y baile. Buen condumio, mejor bebercio y danzado final.

Concretando diré que en mi convite habrá gazpachos manchegos cocinados a la manera pastoril. También pondré morapio del bueno; música rocanrol a fin de propiciar el desenfado; y, por último, un chupito de un bebistrajo estomacal inventado por mi prima Gertrudis.

De los convidados espero que acudan dispuestos a divertirse. Que dejen en sus casas la desazón y todos participen en el jolgorio... 

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EL JUEGO DE LOS PECES

 Asida de la mano de mi nieta me es fácil atravesar el espejo.

EL JUEGO DE LOS PECES

Ayer, la pequeña Aurora dibujó un mar en una cartulina. Un océano lleno de peces que jugaban al pillapilla; medusas fosforito y ninfas marinas con gafas de sol. 

Después, la niña pintó un barquito de papel con imágenes piratescas en un costado y corazones y flores en el otro y lo puso a navegar...

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UNA CARTITA DE AMOR

 Una vez, cuando estaba enamorada de Jean-Paul Belmondo, encontré una nota sin firma en mi plumier. La misiva era muy breve. Debajo de un gran corazón únicamente ponía: “Yo soy aún más feo que el Jean-Paul; y encima me tienes cerca...” 

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SUGERENCIAS PARA CONTRARRESTAR EL DESALIENTO

 Cuando me levanto por la mañana y veo cómo está el panorama, entro en barrena; quiero decir que el abatimiento se apodera de mí. Lo peor es la desesperanza. Contemplar de qué manera la degradación prosigue sin que parezca tener fin. Advertir que el odio y la intolerancia avanzan sin sujeción y que la dignidad y la nobleza parecen haber dejado de existir... 

Entonces, para desentenderme de esa preocupación que me atenaza, me sumerjo en el día a día. Concentro mi atención en las cosas de la casa y me abandono al trajín. También me doy a la lectura; a la escritura y a intentar tocar el violín... Ayer mismamente, como yo me llamo Blasa y el próximo 3 de febrero es mi santo, acudí a una librería y me compré un regalo que ansiaba tener. Se trata de un ensayo sobre el tiempo; un tema que me apasiona y que pretendo comprender...

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LOS HOMBRES DE NUESTROS SUEÑOS

 La otra tarde, mientras nos tomábamos un gin-fizz, Gertrudis y yo estuvimos rememorando nuestra adolescencia. Días de desconcierto y fervor en los que escuchábamos “Tombe la neige” completamente arrobadas. Prendadas de dos astros del cine francés cuales eran Jean-Paul Belmondo y Alain Delon.

Entonces todo lo que venía del país vecino nos parecía sofisticado: el vestido de una tienda de modas de París que tenía su abuela; la crema antiarrugas y el perfume de gardenias que se hacía traer de la misma ciudad; las postales sobre la belle-époque que comprábamos en la tienda de María...

Como también consiguió deslumbrarnos una turista que apareció en el pueblo procedente de la Ciudad de la Luz. Se llamaba Aurélie; le decía déshabillé al salto de cama y estaba perdidamente enamorada de Serge Gainsbourg...

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¡AY SEÑOR SEÑOR!

 ¡Ay señor señor! En la vida hay que tener más moral que yo qué sé. Colmarse de ánimo para no sucumbir. Pero no sólo frente a las grandes penalidades, sino también delante de las pequeñas; incluso conviene armarse de paciencia enfrente de las pejigueras y engorros que la cotidianidad nos trae. ¡Denuedo, mucho denuedo!, como  exclamaba cada mañana doña Juana Francisca después de tomarse el té...

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domingo, 25 de enero de 2026

EL MAMBO Y EL PILPIL

 Cada mediodía voy a comprar. Hay jornadas en las que no necesito nada; sin embargo, aun así voy a comprar. De lo que se trata es de no quedarme en mi casa metida; de salir a la calle y alternar...

EL MAMBO Y EL PILPIL

Cada mañana, a eso de las once, me dirijo al puesto de ultramarinos. Antes de partir me acicalo un poco; no mucho porque la circunstancia tampoco lo requiere; aunque un toque de rouge en los labios siempre me doy. No sé cómo explicarlo. Esa pincelada de color es algo que preciso. Mi pintalabios es una especie de carmín mágico que me hermosea y me infunde valor.

Hay días en los que lo único que me hace falta del comercio es un pimiento, una cebolla o incluso unos dientes de ajo para preparar el pilpil. Pero no importa la poqueza de mi pedido: de lo que se trata es de no permanecer encerrada entre cuatro paredes; de pisar la vía pública y hacer vida social.

Ayer, unas coetáneas que me encontré adquiriendo guindillas me animaron a ir con ellas a clases de mambo. En principio no me veo yo en semejante tesitura; mas la propuesta está ahí...

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UN CLARO TONO BURLÓN

 Aunque mi primo Camilo y yo nos creíamos geniales, en el pueblo donde vivíamos no todo el mundo nos consideraba así. De hecho algunos lugareños pensaban que éramos tontos. Como aquel paisano que nos llamó directamente cretinos. Bueno, directamente no porque nos lo dijo en francés; pero el calificativo sonó igual de palmario que si hubiera sido pronunciado en nuestra lengua vernácula.

Sucedió el día en que buscando desconcertar a un labriego y reírnos de su turbación, le preguntamos qué hora era en el idioma de Voltaire: 

-Quelle heure est-il, s'il vous plaît? 

Y el hombre, que había captado nuestra aviesa intención y que además conocía el léxico galo por haber trabajado durante años en La Provenza, nos contestó con un claro tono burlón:  

-Il est onze heures du matin, bande d'idiots...

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DE LA COLADA A LA HIJUELA

 Cuando tenía diez o doce años, cada mediodía le llevaba a mi padre la comida a la era. Se la portaba siempre montado en un burro; con mi mano derecha asiendo la cazuela y con la izquierda sujetando el ronzal.

Como yo era muy responsable y el asno un animal cumplidor, la pitanza invariablemente llegaba a tiempo a su destino; justo en el momento en que mi progenitor más deseaba el yantar.

Recuerdo que a mi ascendiente le gustaba mucho el potaje con cardillos y también las acelgas con garbanzos. Asimismo le encantaba un guiso que hacía mi madre con mucho calabacín; “calabacinate” creo que se llamaba aquel condumio...

Algunas veces, cuando volvía por la hijuela después de ejecutar mi cometido, me topaba con una muchacha del Soto que se llamaba Belén; entonces mi corazón se ponía a palpitar como loco a causa de la emoción y me sentía enrojecer...

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DE ATREVIMIENTOS Y RECATOS

 Me gustaría escribir un opúsculo sobre erotismo con mis amigas literatas. Unir sus ingenios con el mío y componer una obrita acerca de tan importante cuestión. Pienso en algo que bordee la locura; un tratado que discurra por los límites de la inconveniencia sin perder la distinción.

Mientras escucho a Sidney Bechet tocar con su clarinete “Petite fleur”, me imagino lo beneficiosa que nos podría resultar a todas dicha experiencia. Nos permitiría ejercitar el desparpajo y también la sobriedad...

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LAS BAJAS TEMPERATURAS

 El frío continúa fuera; extremo, glacial... Me ha dado muestras de su fiereza esta mañana a las seis, cuando he tenido que salir al balcón y me ha abofeteado con ímpetu. Ha sido una especie de zurriagazo fuerte y repentino; un mamporro helador que en décimas de segundo me ha dejado pasmada.

Ahora, rehecha y arrebujada en una manta de Palencia, mientras escucho a Los Bravos interpretar “Black is black”, pienso en el tiempo en que las bajas temperaturas no me amilanaban absolutamente nada; en esos días en que mi entusiasmo juvenil era sin duda el mejor calorífero... 

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¡MALDITA FATALIDAD!

 ¡No falla! Cuando ando por la calle atildada y compuesta, nunca me encuentro con nadie conocido. En cambio, siempre que transito con aspecto desaliñado y sin guardar la debida circunspección, me topo con alguien que sabe quién soy. Esto es como una especie de fatalidad que me persigue y me persigue...

La última vez que el hado me ha hecho una de las suyas ha sido esta mañana temprano. He salido de mi casa hecha un cuadro porque tenía prisa y, justo en el momento en que discutía con mi acompañante con voz más alta de lo normal, los dos cotillas más cotillas del barrio han tropezado conmigo...

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LA VESPA DE ANGELITO

 Mi amiga Patro y yo vamos arrastrando una motocicleta por un descampado. La moto es de niño, pero pesa un quintal. Pertenece al infante que nos acompaña: Angelito, el nieto de mi amiga. Hace dos horas, en el momento en que nos disponíamos a salir a pasear, Angelito se empeñó en hacerlo montado en su vespa psicodélica; y claro, cuando la batería se le descargó, nos encontramos con que había que volver tirando de tan pesado mamotreto...  

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EL DEBUT DE DIONISIO – Crónica de un milagro

 ¡Quién le iba a decir a Dionisio que acabaría cantando villancicos en un festival! ¡Si parece una broma! ¡Con la aversión que siempre ha sentido hacia cualquier demostración de ligereza! Pero sí sí. Su amigo Ernesto lo convenció y ahora está a punto de despojarse públicamente de su reserva.

El espectáculo promete ser extraordinario. He visto los ensayos y puedo constatar que contiene las dosis precisas de patetismo y ternura; lo justo para conmover sin abaratar. Una función que con certeza va a provocar nostalgia en más de un espectador.

Dionisio se dispone a interpretar el tema “Los peces en el río” junto con el mismo Ernesto y un antiguo compañero de la mili que se llama Paco. Los tres están muy ilusionados. Se acompañan de una pandereta, una zambomba y una botella de anís...

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DE MONJES Y ALONGAMIENTOS

 A mí, la vida que llevan algunos no me gusta nada. Ese modo de existir centrado en disfrutar de los placeres sensuales me provoca rechazo. Yo soy un asceta y, a pesar de las incitaciones en sentido contrario que el mundo me manda, no puedo cambiar. Y no es que necesite estar dándome disciplinazos todo el día. ¡Qué va! Nunca. No los admito ni por mortificación ni por castigo; pero sí que me agrada la máxima austeridad. En la infancia ya apuntaba maneras. Gozaba visitando las celdas de un monasterio donde habían permanecido antiguos cenobitas y oía hablar de sus historias con fruición. Los admiraba. Me los imaginaba como figuras delicadas que podían alongarse a voluntad y así llegar cerca del cielo... 

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CON SU BLANCA PLACIDEZ – El regazo de mi abuelo

 De pequeña, el regazo de mi abuelo era el albergue perfecto. Se trataba de un cobijo en el que siempre encontraba consuelo; consuelo, abrigo o lo que pudiera necesitar. Cuando me acurrucaba en tan cálido lugar y sentía a mi abuelo hablarme o cantarme romanzas de sus años mozos, experimentaba una especie de placidez que me restablecía por entero. Una dulzura que no podía ser perturbada por nada ni por nadie y que, si no me conducía al sueño, me dejaba con unas ganas enormes de irme a jugar...

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EL TOMATE Y EL CACAO

 Siempre que entraba en la tienda de ultramarinos “El tomate y el cacao”, veía dos cabezas cuchicheando detrás del mostrador: la del tendero Paco y la de su comadre Ginesa. Sentados uno frente al otro, me ofrecían la parte superior de sus testas antes de levantar los ojos hacia mí:

-¿Qué quieres, muchacha? - me preguntaban, contrariados por haber tenido que interrumpir su secreteo.

Y yo, mientras les enumeraba la lista de la compra, trataba de imaginar cuáles podían ser las cosas tan reservadas y ocultas que hasta mi llegada se habían estado contando aquellos dos seres, considerando que en aquel pueblo nunca ocurría nada especial...

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¡VIVAN LAS LETRAS! - De granadas, naranjas y membrillos

 ¡Vivan las letras! - clamó Julio M. en La Internet; y yo lo reconocí como uno de los míos. Admití que participaba del amor a la literatura que me caracteriza y me sentí hermanada con él.

¡Salve a todos aquellos que se aplican en expresarse de la mejor manera posible! - se me ocurre saludar a mí en esta última mañana del mes de noviembre en la que huele poderosamente a naranjas y membrillos... 

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MIENTRAS DESEMPOLVORO LA ROPA DE INVIERNO

 En cuanto llega el frío, desempolvo los jerséis de cuello alto; o, como diría un bromista de mi pueblo, los jerseises tipo cisne. Dichos suéteres son tres: uno de color burdeos, otro limón y otri berenjena. Pero este último, el berenjena, no es del tono de la berenjena común, sino de la variedad catalana: un precioso morado oscuro que añade majestuosidad a mi persona. 

Mis tres pulóveres se me pegan al cuerpo a la manera de la piel. Me protegen el torso, la garganta y el pescuezo; y además me tapan los antiestéticos pliegues que van de mi cabeza a mi tronco semejando una aberrante gorguera... 

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EL HUECO Y EL MONAGUILLO

 Aquel hueco me atraía de manera irresistible. Me refiero al espacio que quedaba entre los barrotes de la reja del presbiterio: un vacío de forma rectangular y anchura reducida que me empeñé en atravesar con la cabeza. Y mira que el cura no dejaba de advertirme: “¡Ni se te ocurra meter la testa por ahí!”. Pero como yo estaba obsesionado con la idea, en cuanto se me presentó la ocasión allá que la introduje. Después no la podía sacar; y, ante el sinfín de recursos que hubo que poner en acción para solucionar el problema, el clérigo acabó con la cara de un color rojo encendido y encorajinado de verdad.

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MERLÍN Y LOS PRONOMBRES – De cualidades y defectos

 Mi paisano Merlín poseía excelentes cualidades. Era afable, honrado, apuesto y encima tenía un montón de oliveras. Una joya, como se podría catalogar a simple vista. Pero no. Mi paisano Merlín no era ninguna joya porque adolecía de un defecto que deslustraba sus numerosos atributos; una imperfección que provocaba la crítica de cuantos le rodeaban. Y es que Merlín solía hablar en una jerigonza indescifrable. Acostumbrado  a denominar todas las cosas con pronombres, él no llamaba al vaso vaso, por ejemplo; ni al perolo perolo; ni a la cuervera cuervera..., sino que, en función de la distancia a la que estuviera cada uno los anteriores chirimbolos, se refería a ellos como “esto”, “eso” o “aquello”. Y así siempre. ¡Resultaba agotador!

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DE TACOS Y JURAMENTOS

 De manera habitual no suelto tacos; mas en las situaciones en las que me siento contrariada, algún que otro “joder” sí que se me escapa. 

También me viene a la cabeza la voz “coño” cuando desconozco de qué me están hablando. Por ejemplo: la primera vez que fui a Vejer y oí el término “aljofifar”, enseguida me pregunté qué coño podía significar semejante vocablo.

Por el contrario, los que no he usado nunca son los dos palabros típicos de mi pueblo “odo” y “pijo”. Lo siento porque me resultan entrañables y aprecio su sonoridad; pero en su momento no debí de interiorizarlos y jamás han formado parte de mi vocabulario. 

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DE HUEVOS, GAFAS Y ZAPATONES

 Ahora, cuando camino, siempre miro donde pongo los pies. Antes no lo hacía; pero desde la caída que tuve el año pasado, nunca omito tan necesaria cautela. Y es que me pegué un porrazo tremendo; un trastazo que podía haber tenido consecuencias graves.

Asimismo, si antaño me era indiferente deambular por un tipo de terreno o por otro, ogaño me atemorizan los suelos de cemento con desniveles y los bordes de las aceras; aunque dichas diferencias de altura estén señalizadas.

En fin, que toda yo soy un cuadro; que por la calle parece que vaya pisando huevos; que cada día me asemejo más a un ave palmípeda con gafas y zapatones...

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EL HOMBRE DEL AZULETE – Confesiones de una puritana

 Aquel individuo sí que era atractivo. Me refiero al tipo que vendía el añil con el que tintábamos las prendas de ropa y las paredes. A ese que llamaban el hombre del azulete. Yo fantaseaba que me encamaba con él. Cuando me explicaba cómo debía utilizar el famoso pigmento, me bastaba mirar una sola vez hacia sus peludos antebrazos para sentirme encendida. Y también me seducía con su voz; sobre todo en los momentos en que me hablaba al oído...    

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LA INSUFRIBLE PEDANTERÍA

 No lo puedo soportar. Me refiero a un amigo muy pedante que se me acopla cada tarde cuando salgo a pasear. Y conste que, como soy una buena cristiana, durante muchas jornadas he intentado llevar con resignación su cargante compañía; pero la situación ha llegado a tal punto que ya me resulta intolerable. 

El allegado en cuestión no deja de pontificar: sobre esto, sobre aquello, sobre lo de más allá... Es dogmático; constantemente hace alarde de erudición; se pavonea... Estoy tan harta de él que ayer, cuando lo vi aparecer en lo alto de la calle, me metí rápidamente en la abacería “La lenteja superior” y le pedí al abacero Pepe que me escondiera donde no me pudiera encontrar... 

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DE FACULTADES Y OCASOS

 En invierno, cuando el espíritu mengua, es más necesario que nunca mantener la afición. Se trata de sacar cada día la bicicleta del porche y de recorrer con ella unos cuantos kilómetros. No es preciso que sean muchos; los imprescindibles para no perder la destreza...

Aquesta máxima me la enseñó un viejo que, por los años de 1970, pedaleaba todas las mañanas por los alrededores de Bagur... 

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EL HOMBRE IRRITADO – En lenguaje coloquial

 ¡Qué tío! Se pasa la vida buscando defectos. Cuando encuentra algo que no se ajusta a los cánones establecidos por él, arma la zapatiesta padre; y, si todo está perfecto, el escándalo que organiza es aún mayor debido precisamente a la frustración que le provoca la ausencia de motivos. El caso es gruñir y gruñir. Mostrarse siempre airado y de mal humor como señal inequívoca de hundimiento...

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DE COSTURAS Y DESIDIAS

 Los botones de mi chaqueta están a punto de caerse. ¡Todos! ¡Los dieciséis! Como despreciables colgajos, penden de la pechera y de las mangas de mi americana revelando mi dejadez. Yo los miro y ellos me miran. -¡Descuidada!- parecen decirme.

Espoleada por la vergüenza que me provoca la anterior visión, decido recoser los botones enseguida; pero mientras busco los útiles de costura, reparo en el número de piezas que hay y me vuelve la desgana. ¡No lo quiero ni pensar! ¡Con lo poco que me gusta zurcir y las incontables veces que tendría que enhebrar la aguja!

Nieves Correas Cantos 


LA REPUTACIÓN PERDIDA DE MAURO TALVEZ

 Aquel día, cuando aparecí en el escenario, me percaté de que mi autoridad había dejado de existir. Los espectadores, que hasta entonces me habían reverenciado, me estaban tomando a broma o directamente pasaban de mí. Entonces sentí confusión y miedo; una angustia terrible que me paralizó. Sin poder restablecer mi prestigio, la confianza que tenía en mí mismo desapareció y mi descaro habitual se trocó en retraimiento... 

Nieves Correas Cantos


LAS FALSAS TITULACIONES – En aquestos tiempos de impostura

 Ayer, cuando en la tienda de comestibles un parroquiano le preguntó a otro qué era su hijo, este contestó que doctor ingeniero. Pero doctor ingeniero de verdad, añadió con sorna; no de mentirijillas. A mí, que había acudido al establecimiento buscando pimientos y tomates para hacerme un moje, la respuesta con coletilla del padre del ingeniero me gustó. Me pareció un acto reivindicativo manifestado con sencillez. El reconocimiento del mérito de los que son y el desdén hacia los que fingen ser...

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