Estoy acatarrada; pero, en vez de subidones de fiebre, lo que me dan son arranques de nostalgia. Escucho determinada canción y, ala, derechita a sumirme en la tristeza que me voy. Ayer me pasó con el tema “Un sorbito de champán”: en cuanto oí a Los Brincos entonar los primeros versos de tan celebrada letrilla, comencé a pensar en esplendores y ocasos y casi me puse a llorar.
E igual me ha sucedido esta mañana con Tony Ronald y su famoso “Help! Ayúdame”. En mi pueblo había un joven guardiacivil que era un sosias de dicho cantante y que me tenía completamente enamorada. Recuerdo que siempre que estaba fuera de servicio, se me acercaba marcial y me susurraba al oído:
“Solo en mi cuarto
en un rincón
apurando un vaso
y una ilusión....”
Nieves Correas Cantos

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