¡Ay señor señor! En la vida hay que tener más moral que yo qué sé. Colmarse de ánimo para no sucumbir. Pero no sólo frente a las grandes penalidades, sino también delante de las pequeñas; incluso conviene armarse de paciencia enfrente de las pejigueras y engorros que la cotidianidad nos trae. ¡Denuedo, mucho denuedo!, como exclamaba cada mañana doña Juana Francisca después de tomarse el té...
Nieves Correas Cantos

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