Cuando me levanto por la mañana y veo cómo está el panorama, entro en barrena; quiero decir que el abatimiento se apodera de mí. Lo peor es la desesperanza. Contemplar de qué manera la degradación prosigue sin que parezca tener fin. Advertir que el odio y la intolerancia avanzan sin sujeción y que la dignidad y la nobleza parecen haber dejado de existir...
Entonces, para desentenderme de esa preocupación que me atenaza, me sumerjo en el día a día. Concentro mi atención en las cosas de la casa y me abandono al trajín. También me doy a la lectura; a la escritura y a intentar tocar el violín... Ayer mismamente, como yo me llamo Blasa y el próximo 3 de febrero es mi santo, acudí a una librería y me compré un regalo que ansiaba tener. Se trata de un ensayo sobre el tiempo; un tema que me apasiona y que pretendo comprender...
Nieves Correas Cantos

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