En esta etapa de mi vida me considero una mujer afortunada. ¿Que por qué? Pues porque tengo una pasión que me absorbe por completo. Una inclinación desmedida a componer melodramas que, al coincidir con la posesión de una buena capacidad para ello, me proporciona enormes satisfacciones; algo así como la felicidad que provoca el sentirte realizada.
A veces, entre folletín y folletín, cuando dejo un rato de exagerar y vuelvo a lo que podríamos juzgar natural, me pongo a pensar en lo duro que debe de ser llegar a la jubilación sin aficiones. Encontrarte de pronto con todo el tiempo del mundo y no saber qué hacer con él...
Nieves Correas Cantos

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