Estimada Nieves:
Como dicen que al verbalizar las penas estas se alivian, he decidido contarle las mías para echarlas a volar; y, si además pudiera usted darme algún consejito apropiado a la situación, se lo agradecería infinito.
Verá: yo siempre he vivido teniendo una confianza absoluta en mi pareja; guardando y creyendo que me guardaba la fe conyugal. Pero hete aquí que un informante cuyo nombre prefiero ocultar me ha enterado de que mi pareja se acostó con una mujer llamada Ramona hace dos meses; coincidiendo con el solsticio hiemal.
El supuesto adúltero jura y perjura que tal cosa no es verdad; mas su incapacidad para mirarme a la cara y el granate de su faz atestiguan lo contrario...
Lo cierto es que a mí esta noticia inesperada me ha roto todos los esquemas. De repente he visto hacerse añicos mi armazón sentimental y siento una inmensa tristeza, dolor, rabia, inseguridad...
Esperando su contestación, atentamente le saluda
Arcadia Mastelera
Nieves Correas Cantos

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