De manera habitual no suelto tacos; mas en las situaciones en las que me siento contrariada, algún que otro “joder” sí que se me escapa.
También me viene a la cabeza la voz “coño” cuando desconozco de qué me están hablando. Por ejemplo: la primera vez que fui a Vejer y oí el término “aljofifar”, enseguida me pregunté qué coño podía significar semejante vocablo.
Por el contrario, los que no he usado nunca son los dos palabros típicos de mi pueblo “odo” y “pijo”. Lo siento porque me resultan entrañables y aprecio su sonoridad; pero en su momento no debí de interiorizarlos y jamás han formado parte de mi vocabulario.
Nieves Correas Cantos

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