En cuanto llega el frío, desempolvo los jerséis de cuello alto; o, como diría un bromista de mi pueblo, los jerseises tipo cisne. Dichos suéteres son tres: uno de color burdeos, otro limón y otri berenjena. Pero este último, el berenjena, no es del tono de la berenjena común, sino de la variedad catalana: un precioso morado oscuro que añade majestuosidad a mi persona.
Mis tres pulóveres se me pegan al cuerpo a la manera de la piel. Me protegen el torso, la garganta y el pescuezo; y además me tapan los antiestéticos pliegues que van de mi cabeza a mi tronco semejando una aberrante gorguera...
Nieves Correas Cantos

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