Aquel día, cuando aparecí en el escenario, me percaté de que mi autoridad había dejado de existir. Los espectadores, que hasta entonces me habían reverenciado, me estaban tomando a broma o directamente pasaban de mí. Entonces sentí confusión y miedo; una angustia terrible que me paralizó. Sin poder restablecer mi prestigio, la confianza que tenía en mí mismo desapareció y mi descaro habitual se trocó en retraimiento...
Nieves Correas Cantos

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