¡No falla! Cuando ando por la calle atildada y compuesta, nunca me encuentro con nadie conocido. En cambio, siempre que transito con aspecto desaliñado y sin guardar la debida circunspección, me topo con alguien que sabe quién soy. Esto es como una especie de fatalidad que me persigue y me persigue...
La última vez que el hado me ha hecho una de las suyas ha sido esta mañana temprano. He salido de mi casa hecha un cuadro porque tenía prisa y, justo en el momento en que discutía con mi acompañante con voz más alta de lo normal, los dos cotillas más cotillas del barrio han tropezado conmigo...
Nieves Correas Cantos

No hay comentarios:
Publicar un comentario