domingo, 25 de enero de 2026

DE MONJES Y ALONGAMIENTOS

 A mí, la vida que llevan algunos no me gusta nada. Ese modo de existir centrado en disfrutar de los placeres sensuales me provoca rechazo. Yo soy un asceta y, a pesar de las incitaciones en sentido contrario que el mundo me manda, no puedo cambiar. Y no es que necesite estar dándome disciplinazos todo el día. ¡Qué va! Nunca. No los admito ni por mortificación ni por castigo; pero sí que me agrada la máxima austeridad. En la infancia ya apuntaba maneras. Gozaba visitando las celdas de un monasterio donde habían permanecido antiguos cenobitas y oía hablar de sus historias con fruición. Los admiraba. Me los imaginaba como figuras delicadas que podían alongarse a voluntad y así llegar cerca del cielo... 

Nieves Correas Cantos


No hay comentarios: