Mi amiga Patro y yo vamos arrastrando una motocicleta por un descampado. La moto es de niño, pero pesa un quintal. Pertenece al infante que nos acompaña: Angelito, el nieto de mi amiga. Hace dos horas, en el momento en que nos disponíamos a salir a pasear, Angelito se empeñó en hacerlo montado en su vespa psicodélica; y claro, cuando la batería se le descargó, nos encontramos con que había que volver tirando de tan pesado mamotreto...
Nieves Correas Cantos

No hay comentarios:
Publicar un comentario