Temo que mi mejor amiga ha entrado en un proceso de entontecimiento que no sé si será reversible ni dónde acabará. Sus neuronas se están reblandeciendo, y su facultad para interesar aparece cada día más mermada. Si antes cautivaba con sus disertaciones, ahora causa tedio con su monotema. Y lo que le provoca esta incontinencia simplona es que en los próximos meses va a ser abuela. ¡Pero si antes decía que las personas con una inteligencia tan excelsa como la suya eran inmunes a estas sensiblerías! Sí, así las denominó: SEN-SI-BLE-RÍ-AS.
Ayer fuimos al centro comercial; y, en vez de dirigirnos en primer lugar a la librería, como hacíamos antes, propuso que entráramos en una tienda de ropa de bebé. Adujo que tenía que empezar a preparar la canastilla. Y todo sin encomendarse a Dios ni al diablo; sin hablarlo con su hijo y con su nuera, según me dijo. Y para colmo, me anunció que va a posponer sus estudios nietzscheanos porque quiere aprender a hacer ganchillo. Añadió que le hace mucha ilusión confeccionar un modelete para su nieto. ¡Lo que hay que ver!
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario