sábado, 20 de junio de 2020

DE ESTUDIAR A NIETZSCHE A HACER GANCHILLO. ¡LO QUE HAY QUE VER!

Temo que mi mejor amiga ha entrado en un proceso de entontecimiento que no sé si será reversible ni dónde acabará. Sus neuronas se están reblandeciendo, y su facultad para interesar aparece cada día más mermada. Si antes cautivaba con sus disertaciones, ahora causa tedio con su monotema. Y lo que le provoca esta incontinencia simplona es que en los próximos meses va a ser abuela. ¡Pero si antes decía que las personas con una inteligencia tan excelsa como la suya eran inmunes a estas sensiblerías! Sí, así las denominó: SEN-SI-BLE-RÍ-AS.
Ayer fuimos al centro comercial; y, en vez de dirigirnos en primer lugar a la librería, como hacíamos antes, propuso que entráramos en una tienda de ropa de bebé. Adujo que tenía que empezar a preparar la canastilla. Y todo sin encomendarse a Dios ni al diablo; sin hablarlo con su hijo y con su nuera, según me dijo. Y para colmo, me anunció que va a posponer sus estudios nietzscheanos porque quiere aprender a hacer ganchillo. Añadió que le hace mucha ilusión confeccionar un modelete para su nieto. ¡Lo que hay que ver!

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