Hace 67 años, tal día como hoy, nací yo en un pueblo de La Mancha. Es evidente que no quería hacerlo, porque me resistí y me resistí, hasta que al final tuvieron que sacarme con fórceps; y fue tanto mi cabreo porque no respetaran mi deseo de quedarme donde estaba, que desde entonces tengo un malhumor tremendo.
De mi primer año de vida conozco lo que me han contado, y guardo fotografías en blanco y negro en las que aparezco en brazos de determinadas personas. En estas estampas ajadas por el tiempo, me encuentro hecha un pimpollo con los faldones de cristianar; y también con un abrigo de doble botonadura que, aunque no se aprecie el color, sé que era azul.
Pero el hecho de ir siempre bien vestida en mis primeros meses no bastaba para que una mujer de genio agrio que había en el pueblo, y que se llamaba doña Vinagre, suavizara sus comentarios en relación a mí. Según me han dicho, cada vez que me veía exclamaba: ¡Pobre creatura! ¡Ya pueden adornarla como quieran que feísima nació y adefesio sigue!

No hay comentarios:
Publicar un comentario