domingo, 7 de junio de 2020

ROSITA SE HERMOSEA


Durante toda su vida Rosita se ha preocupado de su aspecto; y ahora, aunque tiene muchos años, se sigue cuidando y le encanta presumir. Algunas amigas, sin decirlo abiertamente, reprueban su afán por mostrarse atractiva; pero a ella, fuera de resultarle molestos sus comentarios, no le provocan otra impresión. Tiene claro que el acicalamiento diario forma parte de esa rutina que la va a preservar de la dejadez; de caer en ese estado en el que llegan a no importar cosas que en absoluto deberían ser indiferentes... Y también que le gusta verse guapa; que así se siente segura y optimista. 
¿Y cómo se compone Rosita? Pues con los afeites mínimos: su crema Ponds; una pizca de color en los labios; las cejas apenas perfiladas...  El atavío limpio y planchado; y si procede, se pone el broche que se compró en París. Y siempre siempre,  antes de salir de su casa, se echa unas gotas de ese perfume que se llama pulcritud, y que está hecho de atención y delicadeza.
Hace siglos, cuando Rosita era joven, tuvo un novio que estudiaba Ciencias Físicas, y que le decía que era una mujer con mucha fuerza atractriz.

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