sábado, 20 de junio de 2020

ALJOFIFAR

Cuando un filatélico encuentra el sello que andaba buscando, lo embarga una emoción única y de imposible comprensión para un desapasionado en la materia. Lo mismo le ocurre a un entomólogo en el momento en que se halla ante la mariposa de la que está enamorado; o a un gemólogo al dar con la piedra de su vida.
Y algo idéntico experimentó Paulina nada más ver en el diccionario la palabra “aljofifar”. En el instante en que la descubrió, supo que ésa era la voz que había estado buscando, el vocablo de sus sueños.
Y es que, desde que le había oído decir a una vejeriega que tenía que “jocifar” el suelo de su casa, había intuido que tenía que existir un término bellísimo del que proviniera dicho localismo.

No hay comentarios: