domingo, 7 de junio de 2020

ENVIAR A ALGUIEN A FREÍR ESPÁRRAGOS


Mientras escribo estos renglones, estoy oyendo pelearse a unas personas en la lejanía. Lo primero que he captado ha sido la palabra “miserables” (así, en plural y con todas las letras), y lo que he pensado era que quizá iban a comentar en muy alta voz la novela de Victor Hugo. Pero cuando después se han mandado a freír espárragos unos a otros, me he percatado de que se trataba de una riña, y he sentido un deseo irrefrenable de hablar sobre esta frase tan castiza.
No recuerdo en qué ocasión la utilicé por última vez, pero sí se me ocurren varios contextos en los que podría volver a usarla. Me serviría para decirle adiós a una persona indeterminada en el orden afectivo; para declararle que el aprecio y la admiración que le tenía se han desvanecido, y que el desdén ha ocupado su lugar. También valdría para hacerle saber a cualquier pesado que me molesta y que quiero que me deje en paz; para expresarle mi rechazo a éste o aquél...
Ahora los contendientes se están llamando “zopenco” y “zamarro”. Esto va subiendo de tono. ¡Qué viveza en la expresión!  

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