sábado, 20 de junio de 2020

EL CORTE “CONFINAMIENTO”

No entiendo por qué te has enfadado. Te recuerdo que fuiste tú el que me pidió por favor que te pelara. Es cierto que me podía haber negado, pero no lo hice porque tampoco me pareció que fuera muy dificultoso cumplir con el cometido.
Quizá el error estuvo en haberte cortado en seco. Pensé que así sería más fácil ver como te iba quedando, y no consideré que un pelo tan fosco y tan rebelde como el tuyo sólo se consigue domar mojándolo.
Lo indubitable es que cuando te vi sentado en el taburete e introduje el borde de la toalla en el cuello de tu camisa, únicamente me faltaron las tijeras en una mano y el peine en la otra para creerme la perfecta peluquera.
Como había visto hacer a las auténticas profesionales, cogí tus cabellos entre los dedos índice y cordial y comencé a tijeretear con el mayor entusiasmo y, en mi caso, sin ningún arte ni tino. Y así salió lo que salió...
Ahora estás horrible con tanta trasquiladura. Mientras te crece, puedes consolarte pensando que el feísmo le da valor a lo feo; y si quieres , nos dejamos de tonterías, te rapo y asunto solucionado.

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