domingo, 7 de junio de 2020

LA SOSA CÁUSTICA: PULLAS Y PUYAZOS


Yo no te puse el apodo, Perpetua; aunque creo que no puede ser más oportuno y apropiado. Tus palabras siempre son acres y no tienes gracia; así que el sobrenombre de “La sosa cáustica” te califica por entero.
Te pasas la vida soltando impertinencias sin que te entre en la cabeza que los demás no tienen por qué aguantarlas. Pero es que tus dardos no son simples chafalditas, chilindrinas o como quieras llamarlos, que sólo molestan. Tampoco son pullas de más entidad... No, lo que tú arrojas por la boca son puyazos que buscan humillar a la gente. Tu voz es como una garrocha que hundes en el orgullo de los otros, y la mueves y la mueves hasta que los dejas sin dignidad. ¿Sabes qué? Me das mucha pena; y tus maldades, después de entender a que obedecen, me resultan patéticas. Supongo que de joven tendrías ilusiones y esperanzas como todo el mundo; aunque por lo amargada que estás, pocas de esas expectativas se deben de haber cumplido. Creo que deberías reflexionar...   

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