Aunque sea difícil sobreponerse, no podemos flaquear.
Ahora todo está oscuro y tenebroso; pero dentro de poco empezará a entrar la luz, y percibiremos como se van rompiendo las tinieblas. Cuando esto ocurra, podremos salir a la calle; y, ahítos de reclusión, no habrá quien nos recoja. Nos daremos besos y abrazos a trochemoche, pues no hay nada como la prohibición para que se despierte el deseo; y en grupo cantaremos, bailaremos, brindaremos...
Y mientras llega ese momento mágico, es útil dedicarse a ordenar la casa; a hacer en ella esas cosas que siempre solemos omitir. Yo ayer estuve limpiando y clasificando el montón de películas que tengo. Provista de una bayeta y con mucho entusiasmo, acometí la tarea a media mañana, y hasta la hora de comer no logré terminar. Fue un trabajo concienzudo que me permitió descubrir filmes que no recordaba poseer; y que he dejado apartados para ir viéndolos en los días que están por venir.

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