sábado, 20 de junio de 2020

LA CLASIFICACIÓN DE LUCÍA

Ayer, cuando leí la interesante clasificación que hizo Lucía, enseguida me ubiqué. Pero no sólo me situé yo en el lugar donde me correspondía, sino que os fui colocando a todos en vuestros grupos respectivos; incluso, a los que no sois escritores genuinos de un estilo y tuve que poneros en dos.
Además de verme reflejada en el escrito de mi amiga, también encontré en él algo que forma parte de mis aspiraciones. Una cosa que no sé si he alcanzado, pero que siempre pretendo: escribir como un niño.
Y no me refiero a hacerlo con el candor propio de la infancia, ya que la excesiva ingenuidad, a ciertas edades, considero que es impostura o bobería. No; lo que procuro siempre que me pongo a juntar palabras es que mi escrito se parezca en su claridad, sencillez y frescura al que haría un infante que, indudablemente, supiera redactar.

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