domingo, 7 de junio de 2020

EL BULEVAR DE MI CASA


El confinamiento es muy duro, pero si tu casa mide pocos metros cuadrados puede serlo más. No es lo mismo permanecer recluido en una mansión, que en un piso mediano o en un estudio; ni tampoco es igual disponer de terraza o balcón que tener una simple ventana. Aunque lo que verdaderamente cuenta es la imaginación. Con ella puedes añadir superficie a tu vivienda; cambiar el moblaje cada día; o, si te apetece, abrir los cristales y volar. Yo, por ejemplo, recorro normalmente mi pasillo en tres zancajadas; pero ahora, muchas tardes me figuro que es el bulevar y me doy agradables paseos por él. 
A veces me cruzo con el viejo de la garrota y compruebo que, como siempre, va al trote y sigue sin saludar; o con ese hombre bajo que, en cuanto oye hablar a su espalda, se para y deja que los que van detrás le tomen la delantera... Hoy me he encontrado con el dandi; y, sentados debajo de una palmera, hemos platicado sobre lo insoportable que puede llegar a ser la reclusión y de los diferentes recursos que cada cual tiene  para sobrellevarla. Y esto es así porque a unos les gusta callejear y a otros mantenerse recogidos; los hay que disfrutan leyendo y están los que se pirran por el palique en la terraza de un bar; los que aman el bricolaje y los que necesitan sentir el bullir de la ciudad...
En fin, ánimo a todos. 

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