jueves, 2 de octubre de 2025

EL FUENTEALAMÓN – Un libro muy especial

 Este librito que sostengo entre las manos incluye los vocablos propios del habla fuentealamera. Como puedes apreciar, tiene las tapas de color turquesa y apariencia de cuento infantil. Me lo regaló mi amigo Jose Pedro; un tipo al que profeso un gran cariño y del que siempre aprendo mucho pues domina por completo el lenguaje coloquial. Recuerdo que un día en el que ambos intentábamos conjugar el verbo “arrempujar”, me habló de esta especie de diccionario o lexicón al que llamó fuentealamón. Sí, fuentealamón, tal cual suena: por ser un glosario de las palabras que utilizamos aquí... 

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MUDAR Y MUDAR

 El siguiente escrito está inspirado en un texto de Juan Piqueras Zornoza sobre las personas columpio.

MUDAR Y MUDAR

Aquel tipo que conocí en La Higuera era un inconstante; un picaflor. Un día te seducía y al siguiente te daba de lado. Y no me estoy refiriendo a amor ni a sexo, sino a amistad. Hoy te ajunto y mañana no te ajunto; así, sin más: como si la consecuencia y la lealtad no tuvieran valor... Menos mal que la frivolidad del de La Higuera se fue haciendo tan evidente que pronto a nadie pudo engañar. Al final, cuando lo mirabas a los ojos, sólo veías sus principios mudar y mudar... 

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DE BANDERINES Y CHIFLADURAS

 ¡Pobre Fadrique! Se prendó de tal manera de Claudia Cardinale que acabó volviéndose chaveta. La primera vez que vio a la actriz fue en la película “El fabuloso mundo del circo”; y, a partir de ahí, sólo vivió para adorarla. Yo me encontraba con Fadrique en la papelería de María; cuando él iba a comprar estampas y banderines de la diva y servidora retratos de un famoso intérprete francés. Hasta aquí todo normal; pero la chifladura de mi amigo por la bella Claudia llegó a ser tan grande que, sin tener ni idea de rimar, un día se lanzó a componer serranillas cual si fuese el Marqués de Santillana y a recitarlas en el jardín de la plaza. Recuerdo especialmente una que principiaba igual que “La vaquera de la Finojosa”: 

                                       “Moza tan fermosa

                                         non vi en la frontera...”

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FUERA DE MÍ – En decúbito supino

 Cuando al rayar el alba he escuchando a Ray Charles cantar “Georgia On My Mind”, me he sentido transportada. Entregada totalmente a la apreciación de tanta belleza, me he quedado como en suspenso; con el ánimo arrebatado y fuera de la realidad. Ha sucedido mientras hacía gimnasia; de un modo concreto, cuando me encontraba descansando en posición decúbito supino entre un movimiento y otro del ejercicio habitual. De manera inesperada, en la radio ha empezado a sonar aquesta maravillosa pieza y ha pasado lo que acabo de contar...

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DE SUEÑOS E INTRANSIGENCIAS

 A mí, lo que de verdad me gustaría es cantar “Quando, Quando, Quando” con uno de mi pueblo que se llama Manuel. Al alimón; cual si fuésemos Michael Bublé y Nelly Furtado. Me satisfaría tanto que, si cierro los ojos y me imagino la actuación, invariablemente entro en éxtasis.

A Manuel también le encantaría hacer ese dueto conmigo; pero como la productora del festival en el que ambos vamos a participar ha dicho que no procede, nos tenemos que aguantar... 

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SOLIMÁN A SECAS

 Valiéndome de un juego de armas de mentira, una vez hice de tragasables en una función. Fue una experiencia única; un momento en el que me sentí libre y donde pude ser realmente yo.

Para caracterizarme de artista, me fijé en el retrato de Solimán el Magnífico que venía en el libro de Historia de la escuela y adopté su look. También elegí su nombre, sin el alias, a fin de anunciarme en los carteles del teatro: Solimán a secas, me hice llamar.

Como tragarme un vulgar cuchillo me parecía un acto muy poco interesante, a cada arma blanca que tenía que utilizar en el espectáculo le inventé una leyenda. Así, de una navaja cabritera de espeluznante aspecto divulgué que había pertenecido a un famoso bandolero de Sierra Morena; y una espada parecida a la Tizona se la asigné nada menos que al Cid Campeador...

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MI INCAPACIDAD DE IR CON LOS TIEMPOS

 El mundo se está transformando a tanta velocidad que me es imposible seguirlo; por primera vez en mi vida siento que me estoy quedando atrás. Incluso empiezo a verme como un anacronismo; una especie de reliquia que pronto resultará pintoresca por su falta de actualidad. Todo lo que se refiere a la Inteligencia Artificial me provoca fascinación y espanto a partes iguales. Me sobrepasa y me dibuja un universo en el que barrunto que me sería muy difícil encajar...

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EL INVIABLE DESEO

 Cuando te haces mayor, las distancias se agrandan. Espacios que antes te habían parecido fáciles de recorrer, de manera inesperada se te antojan inalcanzables. Caminos que no paran de crecer y metas que se desdibujan...

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UNA COMPRA POCO PRÁCTICA

 ¡Te necesito, Fabiano! Preciso de tu concurso para arreglarme una falda. Se trata de una saya de aire retro que me compré ayer en una tienda de Almansa; un modelo lápiz semejante al que lucían algunas estrellas hollywoodenses a mediados del siglo pasado. 

La prenda en cuestión es una preciosidad y me sienta de maravilla, mas el problema radica en su falta de anchura; en que es tan ajustada que me impide el andar, ni siquiera a pasos cortos... 

Ante este inconveniente faldero he pensado en ti porque conozco tu maestría. Estoy segura de que si tú con tu arte le das un tajo a mi halda o le haces un pliegue, conseguirás que se vuelva  funcional conservando el atractivo...

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“LOLITA”

Aquel verano de 1963 lo pasé en completo frenesí; dominada por una vorágine de sentimientos que nunca antes había experimentado. Los causantes de mi perturbación eran un muchacho llamado Ramiro y un twist del Dúo Dinámico que se titulaba “Lolita”. El  joven Ramiro y yo bailábamos sin parar dicho twist; y, cuando en pleno meneíto me gritaba: “Lolita, Lolita, mi amor”, a mí, que me pusieron de nombre Dolores, me palpitaba el corazón...

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DE PELDAÑOS Y PINRELES

 Cada día, cuando me levanto de madrugada, bajo las escaleras de mi casa en completa oscuridad. Desciendo desde mi dormitorio a la cocina sin encender ninguna luz para no despertar a los que duermen. Palpando con la mano izquierda la pared y con la derecha la barandilla, voy poniendo los pies en los sucesivos escalones guardando un cuidado infinito. Primero aseguro un pinrel en un peldaño y después el otro; primero uno y luego el otro...

Esta mañana, en vez de contar los dieciséis pasos que tiene exactamente mi escalera, he numerado quince y el asunto me provoca una enorme desazón. Estoy inquieta porque pienso que en cualquier momento voy a tropezar con el escalón que me falta por bajar y me voy a romper la crisma...

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EL ENSALZAMIENTO DE LA MEDIOCRIDAD

 Cada año, por estas fechas, coincidía con un viejo en el jardín de la plaza. En cuanto nos encontrábamos, nos sentábamos siempre en el mismo banco y comenzábamos a charlar. Nuestras pláticas solían versar sobre como era el pueblo antiguamente; sus gentes y sus maneras de actuar. 

En ocasiones, si el viejo o yo estábamos inspirados, podíamos sugerir temas de lo más estrambótico; o, a veces, era la propia conversación la que derivaba hacia tan singulares asuntos. Es lo que nos sucedió un día del verano pasado cuando empezamos a hablar de los emplastos y medicinas de antaño y acabamos tratando acerca de la mediocridad; de su auge actual y del aprecio y admiración que provoca.

Aqueste estío el viejo no ha acudido a nuestra cita. Lo más probable es que se haya muerto; o a lo mejor está en la ciudad con alguno de sus hijos, o vaya usted a saber.,, 

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DE SACOS Y AVISPAS

 La semana pasada compré sacos de papel para cubrir los racimos de la parra y así protegerlos de las avispas. Mi intención era la de haberlos colocado inmediatamente; mas los días han ido pasando y dichos sacos continúan en el mismo sitio donde los dejé cuando volví de la tienda.

La visión de los insectos picoteando la uva y echándola a perder debería de inducirme a poner las bolsas ahora mismo; pero son tantos los racimos y tan insoportable el calor que, sólo con pensarlo, ya me entra la flojera...   

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EL LENGUAJE Y LA CHAISE LONGUE

 No tengo un lugar preferido para escribir. En realidad me da lo mismo hacerlo sentada delante de la mesa de la cocina que tendida en la chaise longue. En este momento, por ejemplo, estoy echada en un sillón extensible; con las piernas dobladas en uve y un conjunto de cuartillas apoyado sobre ellas. Ahora asgo el lápiz; y, ya en posición, comienzo la faena.

Para poder contar lo que quiero, necesito encontrar las palabras adecuadas. Sumergirme en el maremágnum de vocablos aprendidos y dar con los que más se ajustan a la situación. Como decía un maestro que tuve de pequeña, no son mejores los términos rimbombantes, sino aquellos que no rompen la harmonía...  

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LAS ESCALERAS DEL JARDÍN

 ¡Qué fallo! Podría haber vuelto a mi casa por la cuesta del Ceporro, pero me he descuidado y ahora me encuentro delante del jardín. De manera inevitable tengo que subir sus escaleras y no sé cómo hacerlo porque la artrosis me está matando. Lo peor son los cotillas que, repantingados en los sillones del bar de enfrente, no apartan sus ojos de mí. Seguro que cuando me vean renquear dirán que estoy hecha una porquería; ¡conociéndolos..! Lo que desearía en este momento es que apareciera alguien o algo que les interesara más que yo y dejaran de observarme; o que una nube de granizo del gordo descargara encima de sus cabezas y les diera que pensar. Sin embargo no ocurre nada; los peldaños me aguardan y los tengo que pasar... 

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AL CAER LA TARDE

 Hace poco, un enamorado del agro llamado Juan Moderado, alias el Asceta, me explicó lo que sentía cuando estaba en su olivar...

AL CAER LA TARDE

Mira, muchacha: cuando el día declina, me gusta irme al campo a presenciar su final. Allí me siento en el poyo de la caseta donde guardo los azadones y, mientras el sol se va ocultando en el horizonte, me abstraigo y puedo llegar al arrebatamiento total. Entonces, con las facultades del alma acrecentadas, me es fácil reconocer y entender la verdad...

Después, y si la noche aún no ha venido, le doy un cavazón a la tierra para que se oxigene y vuelvo al hogar. 

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EL ESPÍRITU DE LA TRANQUILIDAD

 Cuando la vorágine citadina me engulla de nuevo, recordaré con nostalgia el día de ayer. Todos los momentos vividos; lo que hicimos y lo que hablamos. El cañeo, la comida, el café... Pero, sobre todo, evocaré el final de la jornada como una especie de llamada al espíritu de la tranquilidad; para que la calma me posea en las situaciones de estrés.

Irnos al campo a contemplar el ocaso fue el remate perfecto a una data que preveo inolvidable. Sentados los cuatro en el poyo de la casa, pudimos percibir de manera clara el sentido alegórico de la caída del sol. Emocionados y admirados, nos costaba concluir...  

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DE CANCIONES Y EMBELESOS

 La primera vez que oí “Unchained Melody” debió de ser por los años de 1965...

DE CANCIONES Y EMBELESOS  

Aquel verano apareció en el pueblo un muchacho espectacular. Era alto, rubio, tenía los ojos azules, llevaba tupé... Se trataba del biznieto de un antiguo emigrante que había hecho fortuna en la Argentina; un vástago con posibles deseoso de conocer el lugar natal de sus ancestros.

Además de las peculiaridades señaladas, el adonis porteño poseía una voz maravillosa; un timbre que producía en los oyentes un efecto embriagador. Recuerdo que una tarde, en una función que se realizó en el salón parroquial, cantó “Unchained melody” y dejó a todo el mundo obnubilado. ¡Y eso que no entendimos nada de la letra porque estaba en inglés!

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IN MEMORIAM – De rodetes y peinetas

 Ya sé lo que le voy a regalar a mi amiga Clementina por su cumpleaños: ¡una bacinilla de estilo art déco! La vi el otro día en una tienda de antigüedades y me encantó. Es para que la llene de agua perfumada y moje en ella el peine con que se atusa el cabello.

Mi amiga siempre lleva el mismo peinado: un moño bajo asegurado y ornado con una peineta. Dicho tocado se lo hace cada mañana con mucho aparato y solemnidad; como si estuviera ejecutando una ceremonia a fin de honorar algún antiguo querer...

Mientras elabora su tocado, Clementina escucha ópera. Miguel Fleta y Caruso son sus cantantes favoritos. En verano, cuando las ventanas de su habitación están abiertas, las notas de “Una furtiva lagrima” parecen volar por entre los jazmines de su patio...

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MORBOSOS CUENTOS DE AMOR

 Un objeto sin historia es un simple objeto; una cosa inanimada que ni fu ni fa. Pero si a ese objeto que resulta indiferente le ponemos una historia detrás, podemos convertirlo en algo sumamente atractivo; incluso en una especie de talismán con poderes mágicos.

Lo sé porque, a las anodinas piezas de alfarería que hacía mi primo, les daba fuerza yo. A cada una de ellas le asignaba un papel en los múltiples relatos que se me ocurrían y de esta manera aumentaba su vigor.

Los botijos siempre me inspiraban descripciones truculentas. Contiendas en medio de calorinas insoportables donde aparecían facas, navajas cabriteras y, por supuesto, el piporro que había confeccionado mi primo. Las alcancías me sugerían parábolas de codicia y despilfarro. Las bacinillas, que invariablemente imaginaba llenas de agua rosada en la que se mojaban los peines, traían a mi cabeza morbosos cuentos de amor...

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EL DÍA QUE ME QUIERAS – Pueblo, 1960

 Mira esta bacinilla. Es de estilo rococó. Se la compré a un chamarilero por cincuenta duros contantes y sonantes. Le pagué tan alto precio porque el hombre me aseguró que el objeto había pertenecido a Carlos Gardel; según me dijo, se trataba del recipiente donde el artista enjuagaba su navaja de afeitar. ¡Imagínate! ¡Carlos Gardel! ¡Con lo que a mí me gusta el tango! De hecho me considero una fan absoluta de tal género musical. 

Pero la bacinilla no es la única reliquia tanguera que poseo. Además guardo un tubo de brillantina mediado y un peinecillo de concha de esos que los varones presumidos llevan en el bolsillo anterior de la chaqueta. Ambas cosas me las regaló un tanguista bonísimo que llegó a actuar en un cabaré de París. ¡Y el peine me lo dio con algunos pelos incluidos! ¡Fue un detalle extraordinario!

Y, por supuesto, tengo discos. ¡Muchos discos! “La cumparsita”, “Volver”, “Caminito”, “El día que me quieras”... Canciones eternas que no me canso de escuchar.

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LA TENTACIÓN DE DESERTAR

 A menudo pienso en plantarme; en decir ¡basta!; en abandonar compromisos y obligaciones y desaparecer. Mas nunca lo hago puesto que me es imposible prescindir de consideraciones y dudas de carácter moral.

Supongo que esta idea de despreocuparme de todo e ir a mi avío es tan recurrente porque, a mi edad, el futuro se vislumbra corto e incierto. Ahora conservo la capacidad y la posibilidad de ejecutar cosas, pero mañana no lo sé...

Mi sueño sería poder disponer de todo mi tiempo; el presente y el que está por venir...

Algunas madrugadas, buscando un efecto liberador, me pongo a bailar música discotequera desaforadamente. ¡Pum, pum, cataplum, plum, plum! Es indudable que semejante desparrame no me va a eximir de mis deberes, pero hace que me encuentre mejor...

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DE BATALLAS Y CLISÉS – Una conversación en la cumbre

 Esta mañana, en la cima del monte Tomatón, he encontrado al poeta Nicomedes. Estaba sentado en un risco; con los fulares ondeando al viento y aparentemente ensimismado. Cuando apenas ha salido de su abstracción, el vate me ha confundido con una ondina; mas después de unos momentos, reconociéndome (y bastante decepcionado por no haber sido yo una deidad), se ha puesto a hablar conmigo de literatura. Mientras compartíamos un bocadillo de tortilla, hemos convenido en que el autor debe procurar siempre sorprender con sus historias. Renunciar a contar una y otra vez las mismas batallas; a repetir ajados clisés; a moverse por caminos trillados... 

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LA MURRIA SOLSTICIAL

 Si sabes que después del apogeo viene el ocaso, ¿cómo puedes disfrutar plenamente del apogeo?

LA MURRIA SOLSTICIAL

A esa tristeza que se apodera de algunos mortales en vísperas del 21 de junio yo la llamo murria solsticial. Me refiero a la que entra cuando el alargamiento de los días está llegando a su fin y la noche acecha...

Es una nostalgia que no se diluye con las rumbas, los boleros ni el champán. Que se acompaña de imágenes de entoldados, farolillos, acabamientos de curso y declaraciones de amor. Alborozo y despiporre. Ensoñación...  

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LA DESENVOLTURA – Soliloquio de Tobías Chiriviscal

 No creo que la educación de ahora sea mejor que la de antaño. ¡Ni mucho menos! Pero sí que hay algo que hoy se enseña y que a mí me hubiese gustado aprender. Me refiero a hablar en público; a sacudirme el encogimiento y volar...

Y es que yo siempre he sido más corto que las mangas de un chaleco. De pequeño, todo me daba vergüenza; incluso las cosas corrientes. Recuerdo que en esa época no podía hacer mandados porque era incapaz de entrar en una tienda donde hubiera parroquianos y saludar. Y también me acuerdo de que una vez, con diecinueve años, abandoné un funeral sin dar el pésame a los deudos a causa de mi maldita cortedad...

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LA ESTÉTICA Y EL CONFORT

 Aquestos tacones que ves son una reliquia del pasado; un vestigio de cuando me compraba el calzado atendiendo a su belleza y no a su comodidad. Como puedes apreciar, se trata de unos tacones de aguja muy escotados por el empeine y aparentemente imposibles de llevar. Zapatos que satisficieron mi espíritu en un tiempo en el que no tenía que preocuparme de la estabilidad...  

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EL AGENTE PERTURBADOR

 De jóvenes, todas decíamos que nos gustaban los hijos de Ramiro; pero a mí, el que de verdad me atraía era el propio Ramiro. Con ese aspecto de amargado que tenía y su aguardentosa voz, me excitaba la imaginación de una manera que cualquier moralista hubiera calificado de insana. En mis adentros yo denominaba a Ramiro el agente perturbador y también el desbaratador de sosiegos; una especie de demonio castigador que siempre despertaba mi deseo...

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CUANDO DESAPARECE EL ARDOR

 Te advertí, Telesfora; te aconsejé que no continuaras con ese novio que te habías echado porque no estabas en condiciones de reconocer sus carencias. Pero tú, obnubilada perdida, proseguiste herre que herre con el idilio hasta el batacazo final.

Hoy, después de fracasar, pretendes llevarme a la televisión, al programa “El diario de Ernesto”, para decirme delante de toda España que yo tenía razón. ¡A buena hora! Manifiestas que cuando tu hervor amatorio disminuyó, las cualidades que creíste ver en tu partenaire se trocaron en defectos. Que su aparente cordura no era más que falta de imaginación; su sencillez, carencia de ideas; su serenidad, un permanente bloqueo...  

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LA PURGA DE BENITO

 I 

A Mariquita y a mí nos atraía de manera irresistible el aparador de su tía; sobre todo un cajón que casi siempre permanecía cerrado con llave. A dicho cajón lo llamábamos el receptáculo de los secretos; y huelga decir que continuamente estábamos haciendo cábalas sobre lo que podría contener.

II

Una tarde que la tía se fue a un entierro dejándose el llavero encima de la mesa del comedor, Mariquita y yo abrimos la misteriosa pieza. Recuerdo que nada más acceder a ella una vaharada de olor a canela nos invadió; y también me acuerdo de la excitación que nos provocaba semejante coyuntura.

III

Ya puestas, todo lo encerrado en esa cavidad lo miramos con detalle. Descubrimos una tableta de chocolate duro a medio consumir y dos muelas de oro; un fajo de cartas de amor; un opúsculo titulado “La purga de Benito” del que era autora la propia dueña... Pero lo que nos pasmó de verdad fue un libro de dibujos pornográficos denominado “Los Borbones en pelota” y cuya autoría se le asignaba a los hermanos Bécquer. Alucinamos porque en la escuela habíamos estudiado el poema “Volverán las oscuras golondrinas”  de Gustavo Adolfo Bécquer y el maestro no nos había mencionado esta otra faceta del escritor... 

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ESE CODICIADO AFÁN

 Necesito algo que me saque de la calma chicha en la que estoy; un proyecto ilusionante en el que poder empeñarme. A veces imagino dicho proyecto como una especie de viento impetuoso que me va a impulsar a producir; un ciclón en cuyo bramido se distingue de manera clara la siguiente exhortación: ¡ala, muchacha, empieza a moverte!

Desde que el otro día descubrí en las inmediaciones de mi casa una escuela de música, me ronda por la cabeza la idea de aprender a tocar el saxofón. Considerando lo que me gusta el jazz y lo que llega a conmoverme el sonido de este instrumento, no es descabellado pensar que semejante propósito acabe seduciéndome por completo...   

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EJERCIENDO DE ABUELO – Un tremendo guirigay

 Después de estar un día entero niñeando con mis nietos, tengo un batiburrillo de imágenes y sonidos en la cabeza que para qué. Un popurrí infernal que no consigo eliminar de mi magín y que no deja de aporrearme. En él se mezclan Los Payasos de la Tele cantando “Hola Don Pepito, Hola Don José” con Dàmaris Gelabert entonando “Sant Jordi arriba”. Y, por si esto fuera poco, hace un rato se me ocurrió poner en el tocadiscos “Les feuilles mortes” creyendo que tal tonada me iba a permitir desconectar y lo que he conseguido es que su intérprete, Yves Montand, también se incorpore al grupo...

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LO QUE ME CANSA MI OMBLIGO...

 Me creo fascinante; pero no tanto como para tenerme continuamente embelesada. De hecho, de vez en cuando necesito dejar de contemplarme y fijar la atención en el mundo que me rodea. Salir de mis adentros y patearme el exterior; tener experiencias... 

En tales casos, pertrechada de mi bolsito y de mis cinco sentidos, obvio mi narcisismo y me lanzo a explorar...

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DE INCLINACIONES Y PANDEMIAS

 El siguiente escrito es un divertimento. Me hace tanta gracia la palabra “pindongueo” que creo que se merece unos renglones.

DE INCLINACIONES Y PANDEMIAS

Yo casera no soy. El que me conoce sabe que si mi vivienda se derrumba es difícil que me pille dentro. En cuanto me levanto por la mañana ya siento que las paredes me oprimen y necesito salir. Andar de una parte a otra del pueblo empapándome de los efluvios callejeros y del calor de la gente.

A causa de mi amor al pindongueo, durante la pandemia lo pasé fatal. El largo confinamiento estuvo a punto de acabar con mis nervios y mis ganas de disfrutar. Los días se me hacían eternos. Como nunca he sentido inclinación hacia el mundo interior, no encontraba ninguna actividad que me distrajera. Al final, menos mal que descubrí la serie del teniente Colombo y con este singular policía conseguí escapar del marasmo.  

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EL ESCALÓN DESNUDO

 La fonda “Camas y cochifrito“ era la mejor de la localidad en cuanto a calidad y precio; pero su escalera no poseía el mismo grado de perfección...

EL ESCALÓN DESNUDO

La escalera de la pensión “Camas y cochifrito” tenía un peldaño de más; o quizá fuera a su barandilla a la que le faltara algo de largura. No lo sé. Lo cierto es que la primera grada que sus huéspedes encontraban partiendo del suelo no tenía pasamanos.

Cuando dichos huéspedes iban hacia arriba, semejante carencia de asidero no les ocasionaba ningún problema porque el escalón desnudo era visible y lo podían pisar con garbo. Pero en el momento de bajar, como no recordaran que al terminar el barandado aún quedaba otro paso, lo más seguro es que tropezaran con él y trastabillaran.

En ese caso, con el susto en el cuerpo y la dignidad herida a causa del tambaleo, los pupilos malparados, si estaban solos, comenzaban a echar maldiciones contra la posada y su dueña; mas como se encontraran acompañados, se envainaban la corajina y aparentaban tomárselo con humor.

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EL ARTE DE SEDUCIR – Tres momentos de una boda

 1º Un poncho extraordinario

Cuando llegué al lugar donde se iba a efectuar el enlace, en lo primero que me fijé fue en un varón que lucía un extraño poncho. Me sorprendió su aspecto bohemio en medio de un acto tan convencional y la pericia que demostraba en moverse con semejante indumentaria. En ese instante, alguien me susurró al oído que el hombre que acaparaba mi atención era el juez que celebraría el casamiento y yo retuve la información...

2º El discurso y la canción 

Si antes de la ceremonia el carismático personaje había conseguido interesarme, durante el desarrollo de la misma logró que mi deslumbre fuera total; tanto, que no reparé en nada ajeno a su figura. Ejecutando su tarea, el susodicho se mostraba competente y arrebatador. Después de leer con una dicción perfecta los artículos correspondientes del Código Civil, pronunció un discurso rebosante de ilustración. Sugirió a los contrayentes que muchas noches se abandonaran al influjo de la luna; y, por último, para dar remate a la función, sacó una zampoña que tenía escondida e interpretó con ella  “My way”. ¡Aquello resultó sublime!

3º Lo verdadero y lo falso 

Al terminar el desposorio, cuando yo aún continuaba maravillada con lo que acababa de presenciar, me enteré de que todo era fingido. De que los novios se habían casado realmente el día anterior en el juzgado y de que el juez no era de verdad, sino de pega. Tengo que decir que la noticia me dejó desconcertada; aunque para entonces, el arrobo que me provocaba el buen señor ya no pudo sufrir merma.

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sábado, 3 de mayo de 2025

LAZOS DE SANGRE – Los sentimientos larvados

 Todos los miembros de la familia Patagorrillo se detestan. Aunque eso sí, dicha detestación la practican guardando las formas; o, expresado de diferente manera, simulando cordialidad...

LAZOS DE SANGRE – Los sentimientos larvados

No me explico por qué los hermanos Patagorrillo quieren yacer juntos en el cementerio. Anteayer visité el camposanto y vi que les estaban construyendo un sepulcro con tal fin. ¡Con el objeto de estar cerca los unos de los otros durante toda la eternidad! Parece una broma. Pero ¡si en vida no se soportan! Si se profesan tanta antipatía y existe entre ellos tanto recelo que procuran encontrarse lo menos  posible; lo imprescindible para seguir controlándose mutuamente... De verdad que no lo entiendo. ¿Esperan que el aborrecimiento que se inspiran trueque en afecto estando muertos o es que realmente priman su pertenencia al clan?

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¡NECESITO AYUDA!

 Las personas de ciudad, cuando se van a vivir a los pueblos, a veces pueden sufrir desvaríos.

¡NECESITO AYUDA!

I

¡Tienen que creerme! Ahora estoy en mi cocina; y enfrente de mí, en el patio, hay tres gatos enormes que me quieren atacar. Los tres animales son negros; y sus miradas se descubren tan amenazantes que causan pavor. 

II

Entre los felinos y una servidora existe una puerta que permanece abierta de par en par y que ya no cabe cerrar. Si lo intentara, ellos llegarían al vano antes que yo y comenzaría la embestida...

III

Hace un rato, cuando me encontraba friendo pescado, los digitígrados estaban encima  del techo de la cochera aparentemente ajenos a mí; pero en este momento, esa indiferencia parece haber trocado en interés en eliminarme y prácticamente los tengo encima. Han debido de bajar al suelo del corral por el tronco de la parra...

IV

En este mismo instante, mis enemigos están colocándose a fin de emprender la gran ofensiva: el más fiero delante y los otros dos detrás. Mientras que yo, muerta de miedo, no tengo para defenderme más arma que la espumadera con la que estaba sacando de la sartén los pedazos de merluza...

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EL ANIMADOR DE COTARROS Y SU EMPINGOROTADA FAMILIA

 Cuando le dije a mi familia que no quería ser notario, sino cómico, algunos integrantes del clan me tacharon de poco serio e irresponsable; e incluso uno de estos miembros me llamó directamente locatis. Locatis, cantamañanas y no sé cuántas lindezas más. Con certeza este pariente insultador se distinguía por su vehemencia, pero todos mis deudos adolecían de los mismos prejuicios; aprensiones que los convertían en seres incapaces de entender...

Después, en el tiempo en que conseguí ser nombrado Mejor showman del mundo entero, mi empingorotada familia, unos esnobs como la copa de un pino, procuraron congraciarse conmigo y ahora son mis mayores adeptos...

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MI ENTUSIASMO POR LA ROPA – De topolinos y yeyés

 Semana Santa 1965

I

Estreno ropa dos veces al año: el Domingo de Ramos y para San Dionisio; o sea, a la entrada de la primavera y a comienzos del otoño.

II

Ahora me están confeccionando el vestido que voy a lucir la próxima Semana Santa. Es un modelo creado por mí e inspirado en la época rocanrol. Ya saben, con la falda amplia y cortada al bies como la que podría llevar cualquier chica topolino...

III

Remedios, mi modista, me aconsejó que me hiciera algo de estética yeyé, puesto que estamos en 1965; pero no la escuché porque a mí lo que me priva es la moda de mediados de siglo.

IV

Para brillar más el Día de Ramos estoy intentando adelgazar. Reducir mis caderas  valiéndome de un régimen, ejercicios gimnásticos y el rodillo de cocina. Este último instrumento lo utilizo a fin de apretar y consolidar todo lo que sobresale.

V 

En este momento, mientras estoy escribiendo estas líneas, me acuerdo de un antiguo pretendiente que, cuando yo me entusiasmaba con la ropa, me nombraba a  Marcel Proust...

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¡MALDITA INSEGURIDAD! - Semana Santa 1965

 A mí, lo que más inseguridad me provoca es la calva que tengo en la parte alta de la cabeza. Un horrendo círculo casi sin pelo que no hace sino menoscabar mi apostura. Y mayormente me apesadumbra ahora en Semana Santa porque todos los vecinos me lo podrán contemplar. Sí, en visión panorámica; desde sus balcones y ventanas cuando vaya acompañando a las imágenes religiosas en cualquier procesión. Y no me queda otro remedio que procesionar ya que soy concejal y de dicha manera está establecido; junto con el cura, los nazarenos y los guardiaciviles. ¡Mi blancuzco redondel significándose entre bonetes, tricornios y capirotes! Ganas me dan de probar a tiznármelo como si fuera una sartén...

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EL ESPASMO QUESERO – Renglones de un hedonista

 No hay mayor manjar que el queso frito untado con mermelada. Cuando uno le hinca el diente a semejante bocado, la mezcla de sus sabores estimula las papilas gustativas y se experimenta un placer que no tiene parangón. Y el disfrute es todavía superior si la persona come acompañada. Entonces, la necesidad de guardar la compostura delante de los demás comensales, mientras el goce le recorre el cuerpo, provocará que sea mucho más intensa la culminación.   

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LA CRIATURA EN CUESTIÓN

 Ayer, cuando bordeaba la cima del cerro Conejil, me encontré con una caca en la parte central del camino. El excremento que me estorbaba el paso, de bastante grandura, parecía humano y no era ni muy reciente ni muy antiguo; ni expelido hacía un instante ni tampoco días atrás; medio fresco y medio seco...

Una vez repuesta de la impresión que me hizo semejante hallazgo, me dediqué a cavilar sobre qué tipo de persona se pondría a defecar en un sitio así; un lugar en el que en cualquier momento podía ser sorprendida...

Descarté que una necesidad apremiante hubiera obligado al cagón a exponerse de tal manera, puesto que unas matas cercanas le ofrecían el mejor escondite...

A la vista de los hechos, no sabía qué pensar del ser en cuestión: ¿se trataba de un exhibicionista? ¿un vivalavirgen? ¿un cachondo? ¿un amante del riesgo?

De lo que sí estaba segura era de que a la criatura misteriosa le gustaba el frío, ya que allí siempre sopla un viento cortante y helador...

Nieves Correas Cantos

DE NÚMEROS PRIMOS Y BESOS – Las evocaciones de Apolonio Parcelero

 I

Para la diversión, pocos terrenos son tan apropiados como los ribazos; sobre todo en primavera, cuando están cubiertos de yerba. Yo ahora mismo estoy sentado en uno de estos declives; contemplando el horizonte y evocando el ayer... 

II

Me acuerdo de las tardes en que los críos del pueblo nos tirábamos rulando por dichas  cuestas. Entonces nos creíamos croquetas en pleno proceso de rebozado. ¡Y había que ver con qué jolgorio íbamos cayendo al llano donde nos imaginábamos que estaba la sartén!

III

También puedo rememorar mis retozos juveniles con una francesa en los taludes cercanos al Cerrón. Aquel fue un tiempo en el que sustituí el aprendizaje académico por el erótico-sentimental; los números primos de Eratóstenes por los besos de Brigitte; la orientación por el extravío...

IV

Asimismo guardo en la memoria las fiestas camperas que se celebraban por San Marcos en la pendiente del Tomatón. Eran meriendas en las que nunca faltaban ni el hornazo ni la tortilla española. Tardes en las que los muchachos se esclafaban huevos mutuamente mientras los adultos departían o jugaban al mus...

¡Y cómo olvidar la oda que compuse para ensalzar las laderas y ribazos! Un jotero que vivía en el pueblo y que entendía de lírica opinó que para ser el primer poema que escribía no estaba nada mal...

Nieves Correas Cantos


¡MENUDO CHASCO! - De caras y carabelas

 Me siento consternada. Pensaba que tenía cara de lumbrera; pero, por lo visto, no es así. Esta mañana, cuando deambulaba por el centro de la ciudad, he sido elegida entre cientos de personas para contestar una pregunta, precisamente porque no esperaban que supiera la respuesta. ¡Por mi aspecto de ignara, vamos!

Se trataba de un programa televisivo en el que sólo una contestación errónea por mi parte le permitiría ganar equis euros al concursante. Y lo que dicho participante creía que yo no tenía pinta de conocer era el número de carabelas que Cristóbal Colón había llevado en su primer viaje a América. Así, tal cual suena. ¡Como para no estar hundida!  

Nieves Correas Cantos

EL ARCA DE LAS HISTORIAS MARCHITAS

 A aquellos autores que no se deciden a mostrar sus relatos.

EL ARCA DE LAS HISTORIAS MARCHITAS

Cada día escribo, pero no me atrevo a publicar. Lo intento, mas es imposible. 

Mis ideas las plasmo en unas cuartillas que luego doblo y escondo en el fondo de un cajón; una especie de arca muy rara que me trajo mi tío Bonifacio de un viaje que hizo a la Conchinchina.

Ocultas en ese lugar, mis narraciones permanecen inertes, sin poderse aprovechar.

Como queriendo contrarrestar mi frustración y para no desesperanzarme del todo, a veces imagino que un duende me quita la vergüenza en un instante y que consigo echar mis historias a volar. Entonces, surcando el espacio literario, las veo cobrar fuerza y prosperar...  

Nieves Correas Cantos

TARDES DE CINE – Las emociones compartidas

 Los domingos por la tarde, en el cine, todos los vecinos participábamos en la misma experiencia. Sentados delante de la pantalla, juntos reíamos y llorábamos; nos encandilábamos con los artistas que salían en las películas y hasta pataleábamos en los momentos en que se interrumpía la función...

Cuando los buenos vencían a los malos, nuestras manifestaciones de entusiasmo eran espectaculares. Los gritos y los aplausos resonaban en la sala, cual si se hubiera desencadenado el barullo universal...

También resultaban muy expresivas las demostraciones de pena. Recuerdo que el día que proyectaron un dramón de Joselito titulado “Saeta del ruiseñor”, un torbellino de ayes y jipidos se elevó desde las butacas formando la prueba más estremecedora de aflicción...

Nieves Correas Cantos

¡QUÉ NEGRISMA ESTÁ LA TARDE! - El encanto de la naturalidad

 Cuando don Servando nos enseñó los adjetivos superlativos, nos quedamos alucinados. Acostumbrados a llamar a lo muy pobre pobrísimo y a lo doblemente negro negrísimo, no entendíamos que también estuviera bien decir “paupérrimo” y “nigérrimo”. Aunque ya nos advirtió el maestro que si no queríamos resultar afectados, no deberíamos utilizar estas dos últimas palabras más que en determinados contextos. Y añadió que mientras se varea la escasa aceituna que hay en un árbol, lo normal es que se comente lo pobrisma que se presenta la cosecha...   

Nieves Correas Cantos

EL MISAL DE JOSELITO

 De muchacho, me pasaba el tiempo leyendo novelas del Oeste. No podía parar. Lo hacía en todos los sitios: en mi casa, en la escuela y hasta dentro de la iglesia. Semejante afición me la inculcó mi tío Teodomiro; un entusiasta de tal género literario y al que algunos llamaban el Cowboy del Cerro Tomatón.

Un día, en misa, se me cayó el devocionario que con tanto fervor estaba repasando y, al quedar abierto en el suelo, se descubrió el cuento de indios y vaqueros que guardaba en su interior. Ante semejante visión, a una beata que estaba a mi lado le dio un vahído; otra me llamó hereje y me auguró la condenación eterna. Por su parte, el cura me echó un rapapolvo tremendo con capón incluido y me obligó a ser monaguillo. Pero lo que no consiguieron ni unos ni otros, con sus funestos presagios y reprensiones, fue separarme de mi pasión...

Nieves Correas Cantos  

UNA HISTORIA RETENIDA

 Hace unos días publiqué un escrito en varias páginas web y a los pocos minutos desapareció. Volví a editarlo al cabo de unas horas y sucedió lo mismo. Después, y por consejo de un amigo, cambié un adjetivo que aparecía en el texto por otro con menos connotaciones y repetí la operación; pero con idéntico resultado...

En estos momentos mi relato continúa sin poderse divulgar y desconozco el motivo. Lo leo y lo releo y no encuentro la razón, salvo que se le de una interpretación forzada a los vocablos que empleo y a las cosas que digo. Mi historia retenida es original y absolutamente inofensiva; tierna y respetuosa con un tiempo que se fue; divertida... 

Nieves Correas Cantos

EL JUEGO DEL ESCONDITE

 Antes, cuando la pequeña Albertina me propuso jugar al escondite, rápidamente accedí. Pero viendo el estado en que me encuentro ahora, creo que aceptar volver a la infancia con tanto entusiasmo fue una insensatez...

EL JUEGO DEL ESCONDITE

Hace un rato me acurruqué debajo de la mesa de la cocina y en dicha posición continúo. La cría que me está buscando no consigue dar conmigo y tal hecho me induce a permanecer. Mas, a fuerza de estar tanto tiempo contraída, las piernas se me están agarrotando y la espalda también; temo que si no me desencojo pronto, me voy a baldar...

Nieves Correas Cantos


AQUELLAS SEÑORAS DE NEGRO

 I

Cierto día de febrero del año catapum, cuando salí de mi casa, me encontré con que todo a mi alrededor estaba cubierto de nieve: los tejados de los edificios; el suelo; el alféizar de las ventanas; el carro de mi vecino Teodorico; la bicicleta de un chiquillo llamado Vicente...

II

Sintiéndome el único ser vivo sobre aquella blancura infinita y con mi alma infantil alborozada, eché a andar camino de la panadería donde pensaba comprarme un chusco y tres madalenas para desayunar; pero hete aquí que, unos pasos más adelante, aparecieron en el horizonte dos imágenes brunas que rompieron la albura y que acapararon toda mi atención...

III

Conforme se fueron acercando a mí ambas figuras, fui reconociéndolas. Se trataba de unas mujeres enlutadas de pies a cabeza que habían perdido a un familiar recientemente y que tenían las ojeras violáceas de tanto llorar. Recuerdo que una de esas féminas medía el tiempo de cocción de los huevos en avemarías rezadas. Así, un huevo pasado por agua tardaba tres avemarías en hacerse; y uno duro seis... En el momento en que se cruzaron conmigo, las señoras de negro me dijeron con Dios y siguieron su marcha...       

Nieves Correas Cantos


EL TOCADOR DE DOÑA FILOMENA – La haz, lo hondo y el envés

 Cuando doña Filomena volvió al pueblo después de ejercer de consulesa en una ciudad de Oriente, trajo consigo un tocador mágico que había adquirido en un bazar. El citado objeto, de singularísimo aprecio para su dueña, me dejó fascinada en el momento en que lo vi...

EL TOCADOR DE DOÑA FILOMENA – La haz, lo hondo y el envés 

El tocador de doña Filomena, o la coqueta, como también se llamaba, tenía toda clase de cosas imaginables: una jofaina para abluciones ligeras; secador de pelo; anaqueles donde poner los afeites; jabonero; colgaderos; balsamera; perfumador... Pero de lo que estaba dotado principalmente aquel mueble de caoba era de un espejo rodeado de luces que podía reflejar el alma de quién se mirara en él. El afuera y el adentro. La haz, lo hondo y hasta el envés... Un viaje al interior del ánimo al que la doña invitaba, y que no todos sus visitantes estaban dispuestos a emprender...

Nieves Correas Cantos

ENTRE DÍGITOS -Una afición desmedida

 

Nunca lo había hecho antes; pero hace unos días lo probé, y ahora no puedo prescindir de ello. ¡Estoy enganchada! Me refiero a intentar resolver esos problemas que circulan por Internet y que consisten en encontrar un determinado número que permanece oculto entre una multitud de cifras. Lo mío se ha convertido en algo fuera de toda regla y contención. Me paso el día dale que te pego con los guarismos. Cuando consigo solucionar el rompecabezas todo va bien; pero si no lo logro, llena de rabia, abro los comentarios de los que sí han atinado y para mis adentros comienzo a insultarlos. Los llamo cochinos, marranos y no sé cuántas lindezas más. ¡Me pongo que trino!

Nieves Correas Cantos

DE MUSAS Y ESPEJOS

 Cuando me enteré de que mi musa Anouk Aimée había muerto, me sumí en la nostalgia. Imágenes de películas en las que la había visto actuar acudieron a mi mente y los recuerdos se me amontonaron. Me resultó fácil retrotraerme a los días en que descubrí “La dolce vita”, “Los amantes de Montparnasse”, “Un hombre y una mujer”... y también la bohemia. 

Aquellos fueron tiempos en los que me llamaba Ismael y deseaba ser Tomasa. Años de vivir en permanente contradicción y constante sufrimiento. Una época en la que sólo me redimía estando en el cine o en el tocador de mi abuela. Camarín este último lleno de luces y espejos donde, mientras  escuchaba ópera, siempre se manifestaba mi auténtico yo...  

Nieves Correas Cantos


CUANDO RUGE LA PORQUERÍA

 Me estoy fijando en lo sucias que están las cortinas de mi comedor. ¡Qué barbaridad! Necesitan un lavado ya. Pero ¡ya! Sin demora. El color beis que tenían cuando las compré parece haber desaparecido; y ahora, lo que mis ojos perciben en su lugar es un tono marroncillo merdoso que no indicia nada bueno. 

A propósito de porquería, recuerdo que hace tiempo conocí a una mujer muy dispuesta y apañá que llamaba cochambre a la inmundicia. La susodicha, que soñaba con Charlton Heston y había visto cientos de veces “Cuando ruge la marabunta”, comparaba la mugre con las terroríficas hormigas. Decía que asquerosidad que no se quitaba a tiempo, tendía como ellas a avanzar... 

Nieves Correas Cantos

EL PRETÉRITO PERFECTO – De milis y tonadillas

 Es verdad que los recuerdos se difuminan con el tiempo; pero hay cosas del pasado que permanecen en nuestra mente con singular claridad. Hechos que, en el momento en que ocurrieron, debieron de causarnos una fuerte impresión...

EL PRETÉRITO PERFECTO – De milis y tonadillas

Aquella noche, en la fiesta que se estaba celebrando en la piscina, no dejaba de sonar la canción “Eva María”, de Fórmula V: 

                                 “Eva María se fue buscando el sol en la playa

                                   con su maleta de piel y su bikini de rayas...”

Yo no la bailé en ningún momento. Ni esta pieza ni tampoco “Amor... amar”, de Camilo Sesto, que también estaba muy de moda...

La razón por la que no moví el esqueleto en toda la velada fue mi amigo Beato; o, más exactamente, la narración tan extraordinaria que me hizo de su servicio militar. Sentados uno frente al otro en un alféizar que sólo alumbraba la luna, recuerdo que,  entre lingotazo y lingotazo de vodca con naranjada, me cautivó con su acento... 

Nieves Correas Cantos


NI PAJOLERA IDEA – De comprensión lectora y técnica escritural

 Acabo de leer por enésima vez un mensaje que he recibido y continúo sin saber lo que su autor me quiere decir. ¡Qué no tengo ni pajolera idea de cuál es su significado, vamos! Y conste que he intentado entenderlo. Lo he procurado de diversos modos: pasando la vista muy despacio por sus renglones; desmenuzando cada frase; cuidando de encontrarle ilación... Pero ¡nada! La nota en cuestión sigue siendo un enredo para mí; o, como diría un maestro que tuve de pequeña, un galimatías extraordinario.

Aparte de si es a mí a quien le falta comprensión lectora o al remitente capacidad escritural, lo cierto es que la misiva requiere respuesta y se la voy a dar. Una contestación hecha con buena voluntad y mucho ingenio ya que tiene que parecer que he comprendido el interior de algo que desconozco por completo lo que es...

Nieves Correas Cantos

ACERCA DE LA VEJEZ

 ¿Qué hago? ¿Dejo que la vejez me cubra con su manto de decadencia o me revuelvo y le planto cara? Confieso que a veces estoy tan desalentada por este continuo ir a menos que observo en mi persona que ganas me dan de renunciar al desafío; pero como en el fondo soy un ser indómito, no termino de rendirme.

La verdad es que el paso de la madurez a la senectud lo estoy llevando fatal. Me gustaría ser una mujer feliz, mas no consigo adaptarme y resulto desgraciada. Los alifafes, las manías, las actitudes que sin ser consciente adopto, la pereza... Tales cosas que son nuevas para mí y que me sumen en la incertidumbre y me provocan miedo...   

Nieves Correas Cantos

LAS ILUSIONES FALLIDAS

 ¡Qué cándida es mi amiga Cándida! Con toda verdad hace honor a su nombre. Inclinada a pensar siempre bien de todo y de todos, se lleva unos chascos tremendos. De su última decepción aún no se ha recuperado; su esperanza frustrada de ser elegida la mejor jotera del pueblo.

Cuando Cándida y yo nos juntamos a la hora del vermú, invariablemente acabamos hablando de realidades y quimeras. De las diferentes maneras que tenemos ambas de ver las cosas y de la importancia que le damos a la idealización. Desde su absoluta ingenuidad, mi amiga trata de convencerme de que el futuro perfecto es posible; pero servidora, una escéptica convencida, le dice que no. Que el futuro perfecto que ella proclama es inviable; que la única cosa creíble con ese nombre es el tiempo verbal. 

Nieves Correas Cantos

PELILLOS A LA MAR

 Deseo reconciliarme con mi amiga Cata. Y aspiro a hacerlo en televisión. ¡Delante de toda España! Para mí esto sería el sumun de la felicidad; la mayor satisfacción que podría tener ahora. 

A fin de conseguir mi propósito, he escrito una carta al programa de telerrealidad “Pelillos a la mar”. Sí, ese espacio en el que casi todos los adversarios que van acaban haciendo las paces. Espero que mi epístola despierte el interés de los gerifaltes del medio y que nos llamen pronto a Cata y a mí.

El motivo por el que mi allegada y yo nos enemistamos fue bien sencillo: ella me pidió mi opinión sobre un novio muy pinturero que se había echado y fui tan tonta que se la di...

Nieves Correas Cantos

EL NOMO FULGENTE Y LA MISA TRIDENTINA

 Este año se va a llevar el amarillo. Lo sé porque lo acabo de leer en el colorín del periódico. ¡Qué bien! A mí es un color que me chifla. Desde que de pequeña tuve un velo limonado, nunca me he podido resistir a su viveza. 

El velo al que me refiero debí de estrenarlo por el tiempo de 1960; cuando las misas se decían de espaldas a los fieles y en latín. Me lo trajo mi tío Ataúlfo de un viaje que hizo al Perú o al Uruguay (ahora no me acuerdo con exactitud). Lo que sí recuerdo es que con aquel trozo de tul en la cabeza tenía la sensación de ser un duende; un ser fantástico cuya testa emitía rayos de luz. El gnomo fulgente, me gustaba llamarme...

Nieves Correas Cantos

LOS REYES DEL PICÚ

 Por los años de 1969 apenas existían momentos propicios para practicar el achuchón. Porque, por mucho deseo sexual que uno tuviera, con los poderes públicos, el clero y los cotillas siempre vigilantes, a ver quién era el guapo que se iba a desmandar... Entonces, las mejores y casi las únicas ocasiones para abrazarse se presentaban en las fiestas. En esos guateques en los que el personal dejaba de estar bajo la asfixiante influencia de la presión social y se sentía libre y predispuesto al toqueteo...

En semejantes días, Matt Monro, Gilbert Bécaud, Adamo, Aznavour y Jacques Brel eran los reyes del picú; las voces gloriosas que más sonaban en tan provechosos festines...

Nieves Correas Cantos 

DE PASCUAS A RAMOS - El tiempo de espera

 ¡Qué barbaridad! Apenas ha terminado Navidad y ya estoy pensando en Semana Santa. Después, cuando acabe Semana Santa, mi siguiente meta será el verano; y, a continuación, otra vez Navidad. Es decir que para mí, el trecho que va de Pascuas a Ramos y de Ramos al periodo estival no es más que tiempo de espera. 

Con esta actitud siempre expectante frente a las fechas que están por llegar, no consigo disfrutar de la vida cotidiana. Antaño, por ejemplo, recuerdo que a cada día le encontraba su gracia; pero ogaño, a la mayor parte de las jornadas no logro verles ninguna cualidad.

Imbuida de las ideas vacacionales que me sugieren los reclamos turísticos, he llegado incluso a tener visiones. En ellas se mezclan sin interrupción los Reyes Magos con los nazarenos y los bañistas; la zambomba con el tambor y las maracas; los villancicos con las saetas y las canciones de Georgie Dann... 

Nieves Correas Cantos


DE FUERTES DESASOSIEGOS

 

Antiguamente, en algunas casas se guardaban imágenes religiosas. En Semana Santa, dichas imágenes salían en procesión.

DE FUERTES DESASOSIEGOS 

A mí, las estatuas me provocan desazón; sobre todo si son más o menos de mi tamaño y están situadas en el suelo. Entonces las miro con infinita aprensión porque pienso que en cualquier momento van a cobrar vida. Me sucede con las imágenes religiosas; con las figuras de cera de los museos; con los maniquíes de las tiendas de ropa... 

Una de las experiencias más escalofriantes que he vivido fue cuando de pequeña entré en una casona del pueblo y me encontré con un nazareno en medio de una habitación. Así, tal cual; la representación de Jesucristo con su túnica morada y con su cruz. Recuerdo que me dio un susto de muerte. Una penumbra envolvente desdibujaba los límites de la realidad y tuve la sensación de haber accedido al corazón del misterio...    

Nieves Correas Cantos


martes, 7 de enero de 2025

HACERSE EL TONTO

 ¡Hay que ver con qué virtuosismo me hago el tonto! ¡Si parezco de verdad! Domino tanto la técnica que a cualquiera puedo colarle mi disfraz. Cuando me conviene aparentar que no me he enterado de algo, adopto una expresión vacía y comienzo a titubear... 

Y lo bueno es que yo en el pasado no solía practicar el disimulo; al contrario. A las insinuaciones o provocaciones de los demás siempre respondía con un alegato vehemente. Pero a fuerza de perder amistades, tiempo y energía, llegué a la conclusión de que no a todas las patochadas resulta provechoso contestar...

Nieves Correas Cantos


EL RULÉ – Opiniones de una lectora

 Estimada Nieves:

Le escribo para decirle que su relato “Mientras decido” me ha encantado. Sí, amiga; porque de la misma manera que le pasó a usted, yo también acabé un día atrapada en un sillón y con mucho bochorno. Inmovilizada en una especie de artefacto futurista que, además de resultar incomodísimo, era espantoso...

Lo que no termino de entender es por qué en medio de unos renglones tan perfectos ha introducido usted una voz francesa para llamar al culo. Es verdad que el vocablo “le derrière” parece prestar glamur a esa parte del cuerpo que está debajo de la espalda; pero ¡donde esté nuestra palabra rulé..! 

Atentamente le saluda

La Flor de las Maravillas

Nieves Correas Cantos 


MIENTRAS DECIDO

 Desde hace una hora permanezco retrepada en un sillón de diseño psicodélico; en medio de unos grandes almacenes. Me mantengo en dicho estado por una razón muy sencilla: no me puedo levantar y me da vergüenza pedir ayuda. Lo que no sé es cómo se me ocurrió colocar le derrière en un asiento tan difícil. ¡Pero, si nada más verlo, me percaté de lo hondo que era y de lo inclinado que estaba! En cuanto fui a sentarme, caí en su fondo en una postura poco glamurosa y de este modo continúo. Necesito que alguien tire de mis brazos para sacarme de aquí. Prefiero que sea un chico joven a un hombre de mi edad; por el mero motivo de no añadir patetismo a la escena... 

Nieves Correas Cantos


DE JACULATORIAS Y TRABALENGUAS

 Con toda certeza, el padre Fulgencio era un hombre bonísimo; pero a mí, de pequeña, me provocaba terror. Cuando lo veía aparecer por casa con su hábito de fraile, sus luengas barbas y su gigantez, me entraba tal miedo que invariablemente me escondía. Y lo hacía de muchas maneras: envolviéndome con las cortinas del cuarto de estar; metiéndome en el ropero; confundiéndome entre las peponas de cartón que guardábamos en la buhardilla...

Si hago mención de este religioso es porque hace un rato he oído la locución “Tres tristes tigres” y me he acordado de él. De su afición por enseñar a los chiquillos  jaculatorias y trabalenguas de una forma paralela. Religión y lenguaje a la vez. Aprender a recitar la oración “Jesusito de mi vida” y a pronunciar de corrido “Pablito clavó un clavito”...

Nieves Correas Cantos


LO SUSTANTIVO Y LO IDEAL – El tiempo que estuve contigo

 Hace un rato, escuchando a Frank Sinatra cantar “Fly Me to the Moon”, me he  retrotraído al tiempo que pasé contigo. Están tan lejos aquellos días que algunos de los recuerdos que guardo ya no sé si tienen fundamento o son figuraciones vanas de mi imaginación; pero, sea lo que fuere, me da lo mismo. Me gustan aquestos batiburrillos evocatorios en los que probablemente se mezclan cosas que pasaron en la realidad con otras que sólo existieron en el pensamiento; lo sustantivo con lo ideal... En cualquier caso, en nuestra historia hubo tardes de baladas y noches de jazz; muestras de torpeza y rasgos de sabiduría; observancias y transgresiones; amor incondicional... 

Nieves Correas Cantos  


LA IMPRESCINDIBLE AUDACIA

 Llámenlo de la manera que quieran: motivación, influjo divino, aliento celestial... Mas lo cierto es que sin este impulso del que hablo, el cuentista se ve incapaz de inventar.

LA IMPRESCINDIBLE AUDACIA 

Cuando alguien me pregunta que por qué no escribo con la misma asiduidad que antes, le respondo que porque no tengo tiempo; pero lo que realmente me falta es motivación. Me refiero a una especie de influjo divino que hasta hace poco gobernaba mi proceder como autora de microrrelatos y que ahora siento que me ha abandonado. Así, al modo de un amante veleidoso, se ha esfumado sin decir ni adiós...

En estas condiciones de desabrigo, la actividad escritural se me hace tediosa y por ello procuro espaciarla. Carente del estro necesario, no logro dar con la senda...

Nieves Correas Cantos


LA TONTACA DEL SILLÓN – Sobre el arte de ofender

 Josefo Atravesado, haciendo honor a su apellido, era un malaleche. Lleno de causticidad y con bastante ingenio, siempre andaba criticando a los demás y poniéndoles apodos; sobre todo a los que él consideraba débiles. En estos casos, se ensañaba con sus víctimas y el aguijón que les hundía en la dignidad llevaba doble dosis de veneno.

A mí, de púbera, el infame Josefo me denominó “La tontaca del sillón”. Así, tal cual suena. Me sacó semejante mote porque una vez me descubrió retrepada en un asiento mientras escuchaba en éxtasis “Tombe la neige”, de Salvatore Adamo. Como si mi exaltación emocional fuera equiparable a la simpleza. Ni que decir tiene que el remoquete tuvo un éxito loco.

Verdaderamente, el ser del que estoy hablando era muy desgraciado. Plagado de resentimiento e infelicidad, tras su comportamiento cruel no subyacían más que complejos.

Nieves Correas Cantos


EL JUEGO DE LA COMBA

 Me prendé de ella apenas la vi. Me refiero a una comba de saltar. Estaba expuesta en la sección de juguetería de unos grandes almacenes; entre un muñeco llorón y una pelota de fútbol. Despertó mi atención su diseño psicodélico. Tenía la cuerda iridiscente y los asideros rojos; unas empuñaduras escarlatas que, en cuanto las movías, comenzaban a cascabelear.

El caso es que quedé tan embelesada con el saltador que no pude resistir la tentación y me lo compré. Ahora lo tengo en casa y, mientras rememoro mis tiempos de infanta brincadora, intento elevarme, siquiera una miaja, para que el cordel pase por debajo de mis pies.

Nieves Correas Cantos


EL CAMINO DEL CEMENTERIO

 Ahora, con tanta edificación alrededor, el camino del cementerio no provoca ningún miedo; pero antaño, en el tiempo en que dicho sendero se extendía por en medio de la nada, causaba terror. Sobre todo durante el mes de noviembre; cuando por el pueblo circulaban noticias acerca de avistamientos fantasmales que habían sucedido en semejante lugar.

Aunque algunos vecinos escépticos afirmaban que los espectros detectados tenían más de fantasmones que de fantasmas, otros creíamos que se trataba de espíritus de verdad. Seguramente almas en pena que, cansadas de padecer en el purgatorio, salían a garbear...

Nieves Correas Cantos


LA DAMA DE LAS DOLENCIAS – Los alifafes y la vejez

 Durante un tiempo, los achaques no me dieron tregua. Aún no me había repuesto de uno cuando se presentaba otro. Fue horrible. Parecía que todas las partes de mi cuerpo estaban dispuestas a hacerse notar. Me molestaba la rodilla y, con igual eficacia, las cervicales empezaban a chinchar. Los oídos, la garganta, la curcusilla y el parietal. Menos mal que la vena sarcástica no me falló y un día, para contrarrestar tanto padecimiento, se me ocurrió autoproclamarme Dama de las Dolencias delante de mis mascotas y de mis amigos del alma el Evaristo y el Froilán. Lo pasamos divinamente. Entre los tres humanos pergeñamos el boceto de una ópera bufa sobre los alifafes y bebimos champán. 

Nieves Correas Cantos


DANZAR Y DANZAR

 Este escrito está inspirado en un relato de Manuel Antonio Tejonero Quiros.

DANZAR Y DANZAR

Nunca he bailado con una mujer; me hubiera gustado, pero mi enorme tamaño y mi desmaña me lo han impedido. Para que se hagan una idea de mis nulas posibilidades bailonas les diré que peso casi cien kilos; gasto de calzado un cuarenta y seis y me muevo con la sutilidad de un paquidermo.

Ahora, como no voy a salas de fiestas ni a discotecas, mi incapacidad no me provoca ningún trauma; mas antaño, en el tiempo en que acudía a la boîte con mis amigos, lo pasaba fatal. Cuando los veía moverse a compás con una chica entre los brazos  ansiaba ser uno de ellos; fundirme con la fémina que me cautivaba y danzar y danzar...

Nieves Correas Cantos

EL TÉTRICO BONIFACIO Y LA COÑA MARINERA

 Cuando camino, voy emanando tristeza; y en los momentos en que estoy parado, también. Así que soy un foco continuo de pesadumbre. Mis amigos, con ironía, me llaman la alegría de la huerta y el hombre alborozado. Y a mí, tanta coña marinera no me puede molestar ya que es el modo que tienen los pobres de contrarrestar mi lóbrego influjo.

Las que sí me parecen vejatorias y me duelen son las actuaciones de algunos desconocidos. Gente que por mi aspecto me considera un gafe y se niega a hacer la lotería primitiva en mi presencia, o que, debido al mismo motivo, se persignan al verme pasar... 

Nieves Correas Cantos


DE NOMBRES Y ABUELOS

 Yo no me podía llamar Juan o Pedro como todo el mundo. No; a mí me tenían que poner de nombre Hormisdas; así, tal cual suena. Semejante gracia se la debo a mi abuelo Donaciano, un viejo extravagante que convenció a mi madre para que me bautizara de esta manera. ¡Y menuda faena me hicieron los dos con el nombrecito! Porque tal denominación, tan rara por estos parajes, siempre me ha dejado expuesto a las bromas de los garrulos de la aldea. Chanzas que en muchos casos no han pasado de ser simples inocentadas, pero que en otros resultan burlas sangrientas... 

Nieves Correas Cantos


EL GRAN CAFETÍN

 Hormisdas, el dueño del Gran Cafetín, cortaba el chorro de la leche condensada que servía a los clientes con la lengua. Sí, en vez de utilizar una espátula para tal fin, se valía de su ulcerosa culebra. Lo sé porque un día lo descubrí en plena operación. Escondido detrás de la barra, lamía los bordes del agujero por donde acababa de salir el azucarado brebaje mientras musitaba sin parar: ¡Mmmm, qué bueno! ¡Mmmm, qué bueno!

A mí, la visión de Hormisdas henchido de placer lacticíneo me descolocó. Recuerdo que comencé a vocear la palabra “guarrindongo” y que hasta me salió un sarpullido... 

Nieves Correas Cantos


SOBRE PRONOMBRES E IMAGINACIÓN

 Esta mañana, en la calle, unos encuestadores me han preguntado cuál era mi fantasía sexual. Sin dudarlo he respondido que quedarme encerrada en un ascensor con un gramático. 

SOBRE PRONOMBRES E IMAGINACIÓN

Para algunos, el chocolate es un buen afrodisíaco. A otros, lo que les despierta la libido es el pachulí. Sin embargo, y reconociendo la virtud de ambas cosas, creo que no existe un mayor avivador del deseo que la ortografía. Sí, como lo oyen: las normas que regulan la escritura actuando a modo de agente estimulador. Y lo mismo da que se trate de mayúsculas o minúsculas; interrogativos o exclamativos; acentuación...  

Nieves Correas Cantos


DE HAIGAS, SÍLFIDES Y TIARAS

 En el fondo de mi memoria existen imágenes de una boda que se celebró en un tiempo remoto e indeterminado. Dicho casamiento debía de ser de gente importante ya que al mismo acudió un invitado conduciendo un haiga y hasta una mujer con una corona de gemas orientales en la cabeza. A los que morábamos en el lugar donde acaecieron los hechos, tal despliegue de extravagancias nos aturdió. Acostumbrados a vivir de una manera sencilla, jamás habíamos visto un coche de semejantes proporciones ni tampoco a una fémina que llevase tiara. A mí me llamó particularmente la atención una convidada grácil y esbelta que lucía un vestido multicolor. Recuerdo que sus movimientos eran tan delicados que, cuando andaba, parecía una mariposa desplazándose por el aire...

Nieves Correas Cantos


lunes, 6 de enero de 2025

EL DECAIMIENTO OTOÑAL Y EL COMÚN DE LOS PAISANOS

 Cuando a últimos de septiembre la melancolía otoñal llegaba al pueblo, nunca encontraba al paisanaje receptivo. Tal falta de predisposición de los lugareños a ser invadidos por la nostalgia se debía a que en las mencionadas fechas todos se hallaban enfrascados en los preparativos de las fiestas patronales y no les quedaba atención para otra cosa. Así que la tristeza otoñiza tenía que esperar. Aguardar no sólo a que pasaran las celebraciones en honor de san Dionisio, sino también la vendimia que se ejecutaba a continuación. Por lo tanto, no era hasta después de Todos los Santos el momento en que el ánimo de los vecinos comenzaba a languidecer...    

Nieves Correas Cantos


UNA CITA A CIEGAS

 Lo siento, señores de la televisión; pero a mí, el hombre que me han elegido para tener una cita a ciegas no me gusta nada. Ya cuando lo he visto entrar en el plató, me ha provocado desazón. ¡Con ese pelo amoratado que lucía! Guedejas que iban emitiendo destellos violáceos conforme venía adonde yo me encontraba... Además, dicha cabellera coloreada no guardaba proporción con la perilla cana que cubría su mentón. “¡Menudo cuadro!” es lo que he pensado al tenerlo delante... Tampoco me ha satisfecho su indumentaria, ni su manera de comportarse. Es lisonjero hasta más no poder; la pegajosidad personificada. Para colmo pretendía darme de comer con su cuchara. Incluso me ha preguntado por el sitio más raro en que había hecho el amor. ¡Habrase visto semejante desvergüenza! En fin; es evidente que el problema estriba en que mi estilo es demasiado clásico y el de esta persona harto rompedor... 

Nieves Correas Cantos


LAS CUCURBITÁCEAS DESABORIDAS Y LOS HUEVOS CON GUSTAZO

 A mí, lo que de verdad me gustaría es tener un trozo de tierra donde poder cultivar los vegetales que consumo. Y gallinas que produjeran los huevos de mi pitanza. Tomates que no sólo satisficieran mis necesidades, sino también mis deseos... Éste es el pensamiento que me viene a la cabeza después de catar unos cohombros que adquirí ayer en un supermercado. Los pobres pepinos parecen de plástico; no saben ni huelen a nada...

Asimismo, y por contraste, las cucurbitáceas desaboridas me recuerdan la tortilla que hice este verano con unos huevos y unos espárragos frescos que me regalaron mis amigos hortelanos. Aquel condumio sí que plació a mis sentidos...

Nieves Correas Cantos


LA NOSTALGIA SEPTEMBRINA Y EL HARTAZGO ESCRITURAL

 Me ha invadido la desgana. Pero semejante falta de interés no es total, sino sólo hacia el arte de contar cuentos e historietas. Una especie de apatía escritural... Y el caso es que las ideas continúan naciendo igual que antes en mi cabeza; mas como no encuentran el entusiasmo necesario, no pueden florecer. Es lástima porque algunas de estas ocurrencias, si no las aprovecho ahora, perderán actualidad. Es lo que sucederá con un tema que no deja de rondarme: la nostalgia septembrina. Sí, esa tristeza que nos entra cuando el estío pierde su esplendor y la ventura proporcionada comienza a desvanecerse... 

Nieves Correas Cantos