¡Qué barbaridad! Apenas ha terminado Navidad y ya estoy pensando en Semana Santa. Después, cuando acabe Semana Santa, mi siguiente meta será el verano; y, a continuación, otra vez Navidad. Es decir que para mí, el trecho que va de Pascuas a Ramos y de Ramos al periodo estival no es más que tiempo de espera.
Con esta actitud siempre expectante frente a las fechas que están por llegar, no consigo disfrutar de la vida cotidiana. Antaño, por ejemplo, recuerdo que a cada día le encontraba su gracia; pero ogaño, a la mayor parte de las jornadas no logro verles ninguna cualidad.
Imbuida de las ideas vacacionales que me sugieren los reclamos turísticos, he llegado incluso a tener visiones. En ellas se mezclan sin interrupción los Reyes Magos con los nazarenos y los bañistas; la zambomba con el tambor y las maracas; los villancicos con las saetas y las canciones de Georgie Dann...
Nieves Correas Cantos

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