Cuando doña Filomena volvió al pueblo después de ejercer de consulesa en una ciudad de Oriente, trajo consigo un tocador mágico que había adquirido en un bazar. El citado objeto, de singularísimo aprecio para su dueña, me dejó fascinada en el momento en que lo vi...
EL TOCADOR DE DOÑA FILOMENA – La haz, lo hondo y el envés
El tocador de doña Filomena, o la coqueta, como también se llamaba, tenía toda clase de cosas imaginables: una jofaina para abluciones ligeras; secador de pelo; anaqueles donde poner los afeites; jabonero; colgaderos; balsamera; perfumador... Pero de lo que estaba dotado principalmente aquel mueble de caoba era de un espejo rodeado de luces que podía reflejar el alma de quién se mirara en él. El afuera y el adentro. La haz, lo hondo y hasta el envés... Un viaje al interior del ánimo al que la doña invitaba, y que no todos sus visitantes estaban dispuestos a emprender...
Nieves Correas Cantos

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