I
Para la diversión, pocos terrenos son tan apropiados como los ribazos; sobre todo en primavera, cuando están cubiertos de yerba. Yo ahora mismo estoy sentado en uno de estos declives; contemplando el horizonte y evocando el ayer...
II
Me acuerdo de las tardes en que los críos del pueblo nos tirábamos rulando por dichas cuestas. Entonces nos creíamos croquetas en pleno proceso de rebozado. ¡Y había que ver con qué jolgorio íbamos cayendo al llano donde nos imaginábamos que estaba la sartén!
III
También puedo rememorar mis retozos juveniles con una francesa en los taludes cercanos al Cerrón. Aquel fue un tiempo en el que sustituí el aprendizaje académico por el erótico-sentimental; los números primos de Eratóstenes por los besos de Brigitte; la orientación por el extravío...
IV
Asimismo guardo en la memoria las fiestas camperas que se celebraban por San Marcos en la pendiente del Tomatón. Eran meriendas en las que nunca faltaban ni el hornazo ni la tortilla española. Tardes en las que los muchachos se esclafaban huevos mutuamente mientras los adultos departían o jugaban al mus...
V
¡Y cómo olvidar la oda que compuse para ensalzar las laderas y ribazos! Un jotero que vivía en el pueblo y que entendía de lírica opinó que para ser el primer poema que escribía no estaba nada mal...
Nieves Correas Cantos

No hay comentarios:
Publicar un comentario