Antes, cuando la pequeña Albertina me propuso jugar al escondite, rápidamente accedí. Pero viendo el estado en que me encuentro ahora, creo que aceptar volver a la infancia con tanto entusiasmo fue una insensatez...
EL JUEGO DEL ESCONDITE
Hace un rato me acurruqué debajo de la mesa de la cocina y en dicha posición continúo. La cría que me está buscando no consigue dar conmigo y tal hecho me induce a permanecer. Mas, a fuerza de estar tanto tiempo contraída, las piernas se me están agarrotando y la espalda también; temo que si no me desencojo pronto, me voy a baldar...
Nieves Correas Cantos

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