sábado, 3 de mayo de 2025

AQUELLAS SEÑORAS DE NEGRO

 I

Cierto día de febrero del año catapum, cuando salí de mi casa, me encontré con que todo a mi alrededor estaba cubierto de nieve: los tejados de los edificios; el suelo; el alféizar de las ventanas; el carro de mi vecino Teodorico; la bicicleta de un chiquillo llamado Vicente...

II

Sintiéndome el único ser vivo sobre aquella blancura infinita y con mi alma infantil alborozada, eché a andar camino de la panadería donde pensaba comprarme un chusco y tres madalenas para desayunar; pero hete aquí que, unos pasos más adelante, aparecieron en el horizonte dos imágenes brunas que rompieron la albura y que acapararon toda mi atención...

III

Conforme se fueron acercando a mí ambas figuras, fui reconociéndolas. Se trataba de unas mujeres enlutadas de pies a cabeza que habían perdido a un familiar recientemente y que tenían las ojeras violáceas de tanto llorar. Recuerdo que una de esas féminas medía el tiempo de cocción de los huevos en avemarías rezadas. Así, un huevo pasado por agua tardaba tres avemarías en hacerse; y uno duro seis... En el momento en que se cruzaron conmigo, las señoras de negro me dijeron con Dios y siguieron su marcha...       

Nieves Correas Cantos


No hay comentarios: