Las personas de ciudad, cuando se van a vivir a los pueblos, a veces pueden sufrir desvaríos.
¡NECESITO AYUDA!
I
¡Tienen que creerme! Ahora estoy en mi cocina; y enfrente de mí, en el patio, hay tres gatos enormes que me quieren atacar. Los tres animales son negros; y sus miradas se descubren tan amenazantes que causan pavor.
II
Entre los felinos y una servidora existe una puerta que permanece abierta de par en par y que ya no cabe cerrar. Si lo intentara, ellos llegarían al vano antes que yo y comenzaría la embestida...
III
Hace un rato, cuando me encontraba friendo pescado, los digitígrados estaban encima del techo de la cochera aparentemente ajenos a mí; pero en este momento, esa indiferencia parece haber trocado en interés en eliminarme y prácticamente los tengo encima. Han debido de bajar al suelo del corral por el tronco de la parra...
IV
En este mismo instante, mis enemigos están colocándose a fin de emprender la gran ofensiva: el más fiero delante y los otros dos detrás. Mientras que yo, muerta de miedo, no tengo para defenderme más arma que la espumadera con la que estaba sacando de la sartén los pedazos de merluza...
Nieves Correas Cantos

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