La fonda “Camas y cochifrito“ era la mejor de la localidad en cuanto a calidad y precio; pero su escalera no poseía el mismo grado de perfección...
EL ESCALÓN DESNUDO
La escalera de la pensión “Camas y cochifrito” tenía un peldaño de más; o quizá fuera a su barandilla a la que le faltara algo de largura. No lo sé. Lo cierto es que la primera grada que sus huéspedes encontraban partiendo del suelo no tenía pasamanos.
Cuando dichos huéspedes iban hacia arriba, semejante carencia de asidero no les ocasionaba ningún problema porque el escalón desnudo era visible y lo podían pisar con garbo. Pero en el momento de bajar, como no recordaran que al terminar el barandado aún quedaba otro paso, lo más seguro es que tropezaran con él y trastabillaran.
En ese caso, con el susto en el cuerpo y la dignidad herida a causa del tambaleo, los pupilos malparados, si estaban solos, comenzaban a echar maldiciones contra la posada y su dueña; mas como se encontraran acompañados, se envainaban la corajina y aparentaban tomárselo con humor.
Nieves Correas Cantos

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