La semana pasada compré sacos de papel para cubrir los racimos de la parra y así protegerlos de las avispas. Mi intención era la de haberlos colocado inmediatamente; mas los días han ido pasando y dichos sacos continúan en el mismo sitio donde los dejé cuando volví de la tienda.
La visión de los insectos picoteando la uva y echándola a perder debería de inducirme a poner las bolsas ahora mismo; pero son tantos los racimos y tan insoportable el calor que, sólo con pensarlo, ya me entra la flojera...
Nieves Correas Cantos

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