Hace poco, un enamorado del agro llamado Juan Moderado, alias el Asceta, me explicó lo que sentía cuando estaba en su olivar...
AL CAER LA TARDE
Mira, muchacha: cuando el día declina, me gusta irme al campo a presenciar su final. Allí me siento en el poyo de la caseta donde guardo los azadones y, mientras el sol se va ocultando en el horizonte, me abstraigo y puedo llegar al arrebatamiento total. Entonces, con las facultades del alma acrecentadas, me es fácil reconocer y entender la verdad...
Después, y si la noche aún no ha venido, le doy un cavazón a la tierra para que se oxigene y vuelvo al hogar.
Nieves Correas Cantos

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