Llámenlo de la manera que quieran: motivación, influjo divino, aliento celestial... Mas lo cierto es que sin este impulso del que hablo, el cuentista se ve incapaz de inventar.
LA IMPRESCINDIBLE AUDACIA
Cuando alguien me pregunta que por qué no escribo con la misma asiduidad que antes, le respondo que porque no tengo tiempo; pero lo que realmente me falta es motivación. Me refiero a una especie de influjo divino que hasta hace poco gobernaba mi proceder como autora de microrrelatos y que ahora siento que me ha abandonado. Así, al modo de un amante veleidoso, se ha esfumado sin decir ni adiós...
En estas condiciones de desabrigo, la actividad escritural se me hace tediosa y por ello procuro espaciarla. Carente del estro necesario, no logro dar con la senda...
Nieves Correas Cantos

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