A mí, lo que de verdad me gustaría es tener un trozo de tierra donde poder cultivar los vegetales que consumo. Y gallinas que produjeran los huevos de mi pitanza. Tomates que no sólo satisficieran mis necesidades, sino también mis deseos... Éste es el pensamiento que me viene a la cabeza después de catar unos cohombros que adquirí ayer en un supermercado. Los pobres pepinos parecen de plástico; no saben ni huelen a nada...
Asimismo, y por contraste, las cucurbitáceas desaboridas me recuerdan la tortilla que hice este verano con unos huevos y unos espárragos frescos que me regalaron mis amigos hortelanos. Aquel condumio sí que plació a mis sentidos...
Nieves Correas Cantos

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