Desde hace un tiempo me corteja un escribidor de sainetes. Un autor tan fecundo que cada día es capaz de componer tres o cuatro de estas piezas. A mí este hombre no me atrae; pero me siento tan sola que no me decido a rechazarlo de manera categórica. No juego con él ni le infundo falsas esperanzas; lo que intento es que mude sus aspiraciones a ser mi novio en propósito de ser mi amigo.
A mi pretendiente sainetero lo llamo “el Dandi” porque siempre va impecablemente vestido y es muy educado. Aparentemente es una persona de excelentes cualidades; el amante que a muchas mujeres se les antojaría ideal... Con tantas prendas en su haber, ¡es una pena que a mí no me vaya el género literario que este dechado cultiva!
Nieves Correas Cantos

No hay comentarios:
Publicar un comentario