La época más deslumbrante de mi vida fue la de la juventud. El tiempo transcurrido entre los diecisiete y los veintidós años resultó mágico. Pero la circunstancia de que considere esta etapa de mi existencia como la mejor y que la recuerde con nostalgia no significa que permanezca anclada en ella; al contrario, siempre he procurado ir con los días.
Una vez conocí a un hombre que varó en unos sucesos de su biografía y en ellos quedó detenido de manera perpetua. Incapaz de seguir experimentando, desde entonces se dedicó a vegetar y a contar sus batallas. Era muy triste verlo narrar de manera reiterada los mismos hechos...
Y en estas cosas pienso mientras escucho a C. Tangana y a Omara Portuondo cantar “Te venero”.
Nieves Correas Cantos

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