En estos momentos estoy metido en un conflicto del que no puedo salir. El apuro lo he provocado yo y, teóricamente, en mi mano está acabarlo; pero me es imposible hacerlo mientras no averigüe lo que tengo que averiguar.
El hecho es que estoy almorzando en casa de mi novia y he advertido un desajuste de esos que me ponen tan nervioso. Una discordancia entre el número de rajas de sandía que quedan en la fuente en la que se han servido y la cantidad que cada comensal asegura haber tomado.
Ya sé que puede resultar chocante lo que estoy diciendo; que habrá quién piense que es absurdo obcecarse en semejante cuestión... ¡Mas no lo puedo evitar! Soy muy maniático y necesito que todo cuadre a mi alrededor.
Para desentrañar este enigma y, como interrogar a los concurrentes no me ha dado resultado, voy a irme a la cocina con la finalidad de contar cuántas cortezas de la cucurbitácea hay en la basura... Mi prometida me ruega en voz baja que desista y mi suegro me lanza miradas asesinas; sin embargo, tengo que seguir adelante con mi empeño porque el desasosiego que me produce esta desconveniencia no me deja vivir.
Nieves Correas Cantos

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