Los que alternamos la vida en el pueblo con la vida en la ciudad estamos cambiando continuamente de talante. Quiero decir que, sin dejar de ser nosotros mismos, modificamos nuestras actitudes para poder adaptarnos a uno u otro lugar.
EL PUERTO DE ALMANSA
Mi metamorfosis de mujer urbanita y de litoral a lugareña de meseta siempre ocurre en el Puerto de Almansa. Mientras transito por la empinada cuesta, dejo de tener una condición y adquiero otra. De la misma manera que la vegetación cambia de las bajuras a las alturas y el clima también, mi disposición no es la misma en la Font de la Figuera que en la villa que corona el paso.
La elaborada actitud que porto de la ciudad y que se adecua a sus usos y costumbres se transforma en la llaneza propia del altiplano; y, según voy haciendo camino, esta propensión del ánimo se acentúa más.
Y cuando pasado Montealegre el viento fuentealamero me alcanza, me infunde tal sentimiento de naturalidad y cortesía que entro en el pueblo siendo una vecina más.
Nieves Correas Cantos

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