lunes, 28 de marzo de 2022

EL PELIGRO DE APROXIMARSE A LOS DIOSES

 A los héroes, a aquellos a los que les atribuimos una condición fabulosa, es mejor no acercarse mucho. Lo digo porque la inmediación deja ver el mito tal cual es y la realidad casi siempre decepciona. 

I. Alguien extraordinario

En mi mocedad, existía un ser legendario del que la gente hablaba con gran admiración. Pocos lo conocían personalmente, pero todos cantaban sus cualidades y méritos. Alababan el inmenso carisma que poseía; su capacidad para embargar hasta a la criatura más repelente y/o desencantada. Celebraban su bondad, cultura, educación; e, inclusive, su guapura... Y yo, que no lo había visto nunca, soñaba y soñaba con tan imponente figura.

II. Un espíritu mezquino y ramplón

Pero una vez leí unas notas suyas que guardaba una allegada y toda la leyenda se desmoronó. Se trataba de unos pasajes sensibleros en los que las emociones aparecían descritas con exageración y superficialidad. Unos renglones donde menudeaban las perogrulladas en detrimento de la exquisitez; líneas vulgares y sin ningún genio; palabras que dejaban traslucir un espíritu mezquino y ramplón...

III. El hundimiento

Cuando mi ídolo cayó del pedestal, lo hizo con gran aparato. Era tan grande que en su descenso se materializó; pude verlo rodar por el suelo y oír el estruendo que hizo al romperse...

Después me quedé con cierto sentimiento de orfandad. Falta de una quimera que me hubiera gustado alcanzar...

Nieves Correas Cantos


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