sábado, 5 de marzo de 2022

DE POMPIS Y CREMALLERAS ESTROPEADAS

 I. La estética y la raja cular

Pocas cosas hay más antiestéticas que una raja cular asomando por encima de un pantalón. Una visión de este tipo puede resultar tan horripilante que hasta es posible que llegue a producir en el veedor un desbarajuste sensorial irreversible. En cualquier caso, y aunque las consecuencias no sean tan tremendas, el panorama observado siempre es desolador.

Al dueño de la hendidura, generalmente en posición agachada, portando vaqueros y metido en carnes, yo lo supongo ignorante de lo que está mostrando por la parte posterior; o, a lo sumo, sospechándolo y siéndole indiferente. Porque otra cosa no me puedo imaginar... 

II. La cremallera rota de una falda

En una ocasión fui espectadora excepcional de una de estas exhibiciones nalgares. Sucedió cuando una mujer que caminaba delante de mí por una calle de Barcelona se quitó una especie de camisola que llevaba y quedó al descubierto su trasero. Un pompis que todos los viandantes pudimos ver a través de la cremallera rota de su falda. Glúteos que, por no llevar la fémina otra prenda más interior, aparecieron sin recato ni artificio; asientos carnosos, blancuzcos... En unos instantes pasé de la sorpresa a la pena; y, acercándome a la señora, la advertí del contratiempo que tenía que afrontar. 

Nieves Correas Cantos

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