Este escrito se lo dedico a mi amiga Blanca; sus estupendos comentarios me han inspirado.
DON HERIBERTO Y LA COMA DEL JAMACUCO
El maestro que yo tenía de pequeña era muy exigente con la gramática. Cada día nos hacía un dictado; y, de tiempo en tiempo, salía con alguna frase mnemotécnica como “Hierva la hierba para hacer una infusión”.
Semanalmente nos encargaba una redacción. Renglones que teníamos que puntuar con sumo esmero porque una coma en mal lugar podía provocarle un jamacuco. Sobre todo, si el signo ortográfico estaba colocado entre el sujeto y el verbo. Este error lo consideraba el acabose; el último extremo de la degradación lingüística.
También era muy maniático don Heriberto, que así se llamaba el pedagogo, de los verbos regulares e irregulares. De un modo concreto mostraba una inclinación exagerada por la voz “asolar” ya que decía que se conjugaba de una manera u otra según su acepción; que la sequía “asola” y la guerra “asuela”...
Huelga decir que los chiquillos estábamos en nuestros juegos y mucho caso a don Heriberto tampoco le hacíamos...
Nota.- La protagonista de mi relato llama “coma del jamacuco” a la que el lingüista Alfredo Valle Degregori denominó “coma criminal”; a la que se sitúa entre el sujeto y el verbo.
Nieves Correas Cantos

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