lunes, 28 de marzo de 2022

LA NECESIDAD DE COMPAÑÍA

 Durante un tiempo estuve tan sola que, para no enloquecer, llegué a paliquear con las coliflores y los gatos.

LA NECESIDAD DE COMPAÑÍA

Aquella mañana, mientras afilaba un lapicero, miré por la ventana de la buhardilla y lo vi. Me refiero a un gato grande y grisáceo que garbeaba por el patio. El hecho me sorprendió por lo inusual; y casi diría que me pareció extraordinario... Porque michos sí que estaba acostumbrada a ver por encima de las tapias, mas dentro del cercado no.

De cualquier manera, y como el morrongo se me antojó receptivo, intenté entablar conversación con él. Le pedí que se encaramara a un tejadillo próximo adonde yo me encontraba para así poder departir con tranquilidad. De repente pensé que como ya estaba harta de la silente coliflor que tenía por amiga, bien podía sustituirla por el propenso minino...

Pero me equivoqué del principio al fin puesto que el animal no demostró ninguna inclinación a convertirse en mi interlocutor. Es más, a mis palabras seductoras respondió con una mirada displicente y cierta arrogancia en el maullido. Era como si hubiera captado mi necesidad apremiante de atención y se negara a contraer cualquier  compromiso... 

Nieves Correas Cantos


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