Una vez, un ser muy leído y escribido me dijo que lo que yo tenía era una codicia infinita de ilusión. Ante semejante cursilada, enmudecí; pero después, cuando se me quitó el pasmo, comprendí que la criatura redicha estaba en lo cierto. Que aunque era un modo muy afectado de referirse a mis anhelos, la frase empleada los podía definir.
Y es que mi menda siempre ha guardado diversos y fuertes deseos: cinéfilos, lectores, escriturales, pictóricos, musicales... Continuamente he necesitado penetrar en el arte, como creadora o espectadora, para empaparme de la magia que respira. Ha sido mi manera de contrarrestar la insulsez de la vida; su prosaísmo aterrador...
Nieves Correas Cantos

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