jueves, 2 de octubre de 2025

EL FUENTEALAMÓN – Un libro muy especial

 Este librito que sostengo entre las manos incluye los vocablos propios del habla fuentealamera. Como puedes apreciar, tiene las tapas de color turquesa y apariencia de cuento infantil. Me lo regaló mi amigo Jose Pedro; un tipo al que profeso un gran cariño y del que siempre aprendo mucho pues domina por completo el lenguaje coloquial. Recuerdo que un día en el que ambos intentábamos conjugar el verbo “arrempujar”, me habló de esta especie de diccionario o lexicón al que llamó fuentealamón. Sí, fuentealamón, tal cual suena: por ser un glosario de las palabras que utilizamos aquí... 

Nieves Correas Cantos


MUDAR Y MUDAR

 El siguiente escrito está inspirado en un texto de Juan Piqueras Zornoza sobre las personas columpio.

MUDAR Y MUDAR

Aquel tipo que conocí en La Higuera era un inconstante; un picaflor. Un día te seducía y al siguiente te daba de lado. Y no me estoy refiriendo a amor ni a sexo, sino a amistad. Hoy te ajunto y mañana no te ajunto; así, sin más: como si la consecuencia y la lealtad no tuvieran valor... Menos mal que la frivolidad del de La Higuera se fue haciendo tan evidente que pronto a nadie pudo engañar. Al final, cuando lo mirabas a los ojos, sólo veías sus principios mudar y mudar... 

Nieves Correas Cantos


DE BANDERINES Y CHIFLADURAS

 ¡Pobre Fadrique! Se prendó de tal manera de Claudia Cardinale que acabó volviéndose chaveta. La primera vez que vio a la actriz fue en la película “El fabuloso mundo del circo”; y, a partir de ahí, sólo vivió para adorarla. Yo me encontraba con Fadrique en la papelería de María; cuando él iba a comprar estampas y banderines de la diva y servidora retratos de un famoso intérprete francés. Hasta aquí todo normal; pero la chifladura de mi amigo por la bella Claudia llegó a ser tan grande que, sin tener ni idea de rimar, un día se lanzó a componer serranillas cual si fuese el Marqués de Santillana y a recitarlas en el jardín de la plaza. Recuerdo especialmente una que principiaba igual que “La vaquera de la Finojosa”: 

                                       “Moza tan fermosa

                                         non vi en la frontera...”

Nieves Correas Cantos


FUERA DE MÍ – En decúbito supino

 Cuando al rayar el alba he escuchando a Ray Charles cantar “Georgia On My Mind”, me he sentido transportada. Entregada totalmente a la apreciación de tanta belleza, me he quedado como en suspenso; con el ánimo arrebatado y fuera de la realidad. Ha sucedido mientras hacía gimnasia; de un modo concreto, cuando me encontraba descansando en posición decúbito supino entre un movimiento y otro del ejercicio habitual. De manera inesperada, en la radio ha empezado a sonar aquesta maravillosa pieza y ha pasado lo que acabo de contar...

Nieves Correas Cantos


DE SUEÑOS E INTRANSIGENCIAS

 A mí, lo que de verdad me gustaría es cantar “Quando, Quando, Quando” con uno de mi pueblo que se llama Manuel. Al alimón; cual si fuésemos Michael Bublé y Nelly Furtado. Me satisfaría tanto que, si cierro los ojos y me imagino la actuación, invariablemente entro en éxtasis.

A Manuel también le encantaría hacer ese dueto conmigo; pero como la productora del festival en el que ambos vamos a participar ha dicho que no procede, nos tenemos que aguantar... 

Nieves Correas Cantos


SOLIMÁN A SECAS

 Valiéndome de un juego de armas de mentira, una vez hice de tragasables en una función. Fue una experiencia única; un momento en el que me sentí libre y donde pude ser realmente yo.

Para caracterizarme de artista, me fijé en el retrato de Solimán el Magnífico que venía en el libro de Historia de la escuela y adopté su look. También elegí su nombre, sin el alias, a fin de anunciarme en los carteles del teatro: Solimán a secas, me hice llamar.

Como tragarme un vulgar cuchillo me parecía un acto muy poco interesante, a cada arma blanca que tenía que utilizar en el espectáculo le inventé una leyenda. Así, de una navaja cabritera de espeluznante aspecto divulgué que había pertenecido a un famoso bandolero de Sierra Morena; y una espada parecida a la Tizona se la asigné nada menos que al Cid Campeador...

Nieves Correas Cantos


MI INCAPACIDAD DE IR CON LOS TIEMPOS

 El mundo se está transformando a tanta velocidad que me es imposible seguirlo; por primera vez en mi vida siento que me estoy quedando atrás. Incluso empiezo a verme como un anacronismo; una especie de reliquia que pronto resultará pintoresca por su falta de actualidad. Todo lo que se refiere a la Inteligencia Artificial me provoca fascinación y espanto a partes iguales. Me sobrepasa y me dibuja un universo en el que barrunto que me sería muy difícil encajar...

Nieves Correas Cantos


EL INVIABLE DESEO

 Cuando te haces mayor, las distancias se agrandan. Espacios que antes te habían parecido fáciles de recorrer, de manera inesperada se te antojan inalcanzables. Caminos que no paran de crecer y metas que se desdibujan...

Nieves Correas Cantos


UNA COMPRA POCO PRÁCTICA

 ¡Te necesito, Fabiano! Preciso de tu concurso para arreglarme una falda. Se trata de una saya de aire retro que me compré ayer en una tienda de Almansa; un modelo lápiz semejante al que lucían algunas estrellas hollywoodenses a mediados del siglo pasado. 

La prenda en cuestión es una preciosidad y me sienta de maravilla, mas el problema radica en su falta de anchura; en que es tan ajustada que me impide el andar, ni siquiera a pasos cortos... 

Ante este inconveniente faldero he pensado en ti porque conozco tu maestría. Estoy segura de que si tú con tu arte le das un tajo a mi halda o le haces un pliegue, conseguirás que se vuelva  funcional conservando el atractivo...

Nieves Correas Cantos 


“LOLITA”

Aquel verano de 1963 lo pasé en completo frenesí; dominada por una vorágine de sentimientos que nunca antes había experimentado. Los causantes de mi perturbación eran un muchacho llamado Ramiro y un twist del Dúo Dinámico que se titulaba “Lolita”. El  joven Ramiro y yo bailábamos sin parar dicho twist; y, cuando en pleno meneíto me gritaba: “Lolita, Lolita, mi amor”, a mí, que me pusieron de nombre Dolores, me palpitaba el corazón...

Nieves Correas Cantos


DE PELDAÑOS Y PINRELES

 Cada día, cuando me levanto de madrugada, bajo las escaleras de mi casa en completa oscuridad. Desciendo desde mi dormitorio a la cocina sin encender ninguna luz para no despertar a los que duermen. Palpando con la mano izquierda la pared y con la derecha la barandilla, voy poniendo los pies en los sucesivos escalones guardando un cuidado infinito. Primero aseguro un pinrel en un peldaño y después el otro; primero uno y luego el otro...

Esta mañana, en vez de contar los dieciséis pasos que tiene exactamente mi escalera, he numerado quince y el asunto me provoca una enorme desazón. Estoy inquieta porque pienso que en cualquier momento voy a tropezar con el escalón que me falta por bajar y me voy a romper la crisma...

Nieves Correas Cantos 


EL ENSALZAMIENTO DE LA MEDIOCRIDAD

 Cada año, por estas fechas, coincidía con un viejo en el jardín de la plaza. En cuanto nos encontrábamos, nos sentábamos siempre en el mismo banco y comenzábamos a charlar. Nuestras pláticas solían versar sobre como era el pueblo antiguamente; sus gentes y sus maneras de actuar. 

En ocasiones, si el viejo o yo estábamos inspirados, podíamos sugerir temas de lo más estrambótico; o, a veces, era la propia conversación la que derivaba hacia tan singulares asuntos. Es lo que nos sucedió un día del verano pasado cuando empezamos a hablar de los emplastos y medicinas de antaño y acabamos tratando acerca de la mediocridad; de su auge actual y del aprecio y admiración que provoca.

Aqueste estío el viejo no ha acudido a nuestra cita. Lo más probable es que se haya muerto; o a lo mejor está en la ciudad con alguno de sus hijos, o vaya usted a saber.,, 

Nieves Correas Cantos 


DE SACOS Y AVISPAS

 La semana pasada compré sacos de papel para cubrir los racimos de la parra y así protegerlos de las avispas. Mi intención era la de haberlos colocado inmediatamente; mas los días han ido pasando y dichos sacos continúan en el mismo sitio donde los dejé cuando volví de la tienda.

La visión de los insectos picoteando la uva y echándola a perder debería de inducirme a poner las bolsas ahora mismo; pero son tantos los racimos y tan insoportable el calor que, sólo con pensarlo, ya me entra la flojera...   

Nieves Correas Cantos


EL LENGUAJE Y LA CHAISE LONGUE

 No tengo un lugar preferido para escribir. En realidad me da lo mismo hacerlo sentada delante de la mesa de la cocina que tendida en la chaise longue. En este momento, por ejemplo, estoy echada en un sillón extensible; con las piernas dobladas en uve y un conjunto de cuartillas apoyado sobre ellas. Ahora asgo el lápiz; y, ya en posición, comienzo la faena.

Para poder contar lo que quiero, necesito encontrar las palabras adecuadas. Sumergirme en el maremágnum de vocablos aprendidos y dar con los que más se ajustan a la situación. Como decía un maestro que tuve de pequeña, no son mejores los términos rimbombantes, sino aquellos que no rompen la harmonía...  

Nieves Correas Cantos


LAS ESCALERAS DEL JARDÍN

 ¡Qué fallo! Podría haber vuelto a mi casa por la cuesta del Ceporro, pero me he descuidado y ahora me encuentro delante del jardín. De manera inevitable tengo que subir sus escaleras y no sé cómo hacerlo porque la artrosis me está matando. Lo peor son los cotillas que, repantingados en los sillones del bar de enfrente, no apartan sus ojos de mí. Seguro que cuando me vean renquear dirán que estoy hecha una porquería; ¡conociéndolos..! Lo que desearía en este momento es que apareciera alguien o algo que les interesara más que yo y dejaran de observarme; o que una nube de granizo del gordo descargara encima de sus cabezas y les diera que pensar. Sin embargo no ocurre nada; los peldaños me aguardan y los tengo que pasar... 

Nieves Correas Cantos


AL CAER LA TARDE

 Hace poco, un enamorado del agro llamado Juan Moderado, alias el Asceta, me explicó lo que sentía cuando estaba en su olivar...

AL CAER LA TARDE

Mira, muchacha: cuando el día declina, me gusta irme al campo a presenciar su final. Allí me siento en el poyo de la caseta donde guardo los azadones y, mientras el sol se va ocultando en el horizonte, me abstraigo y puedo llegar al arrebatamiento total. Entonces, con las facultades del alma acrecentadas, me es fácil reconocer y entender la verdad...

Después, y si la noche aún no ha venido, le doy un cavazón a la tierra para que se oxigene y vuelvo al hogar. 

Nieves Correas Cantos


EL ESPÍRITU DE LA TRANQUILIDAD

 Cuando la vorágine citadina me engulla de nuevo, recordaré con nostalgia el día de ayer. Todos los momentos vividos; lo que hicimos y lo que hablamos. El cañeo, la comida, el café... Pero, sobre todo, evocaré el final de la jornada como una especie de llamada al espíritu de la tranquilidad; para que la calma me posea en las situaciones de estrés.

Irnos al campo a contemplar el ocaso fue el remate perfecto a una data que preveo inolvidable. Sentados los cuatro en el poyo de la casa, pudimos percibir de manera clara el sentido alegórico de la caída del sol. Emocionados y admirados, nos costaba concluir...  

Nieves Correas Cantos


DE CANCIONES Y EMBELESOS

 La primera vez que oí “Unchained Melody” debió de ser por los años de 1965...

DE CANCIONES Y EMBELESOS  

Aquel verano apareció en el pueblo un muchacho espectacular. Era alto, rubio, tenía los ojos azules, llevaba tupé... Se trataba del biznieto de un antiguo emigrante que había hecho fortuna en la Argentina; un vástago con posibles deseoso de conocer el lugar natal de sus ancestros.

Además de las peculiaridades señaladas, el adonis porteño poseía una voz maravillosa; un timbre que producía en los oyentes un efecto embriagador. Recuerdo que una tarde, en una función que se realizó en el salón parroquial, cantó “Unchained melody” y dejó a todo el mundo obnubilado. ¡Y eso que no entendimos nada de la letra porque estaba en inglés!

Nieves Correas Cantos


IN MEMORIAM – De rodetes y peinetas

 Ya sé lo que le voy a regalar a mi amiga Clementina por su cumpleaños: ¡una bacinilla de estilo art déco! La vi el otro día en una tienda de antigüedades y me encantó. Es para que la llene de agua perfumada y moje en ella el peine con que se atusa el cabello.

Mi amiga siempre lleva el mismo peinado: un moño bajo asegurado y ornado con una peineta. Dicho tocado se lo hace cada mañana con mucho aparato y solemnidad; como si estuviera ejecutando una ceremonia a fin de honorar algún antiguo querer...

Mientras elabora su tocado, Clementina escucha ópera. Miguel Fleta y Caruso son sus cantantes favoritos. En verano, cuando las ventanas de su habitación están abiertas, las notas de “Una furtiva lagrima” parecen volar por entre los jazmines de su patio...

Nieves Correas Cantos


MORBOSOS CUENTOS DE AMOR

 Un objeto sin historia es un simple objeto; una cosa inanimada que ni fu ni fa. Pero si a ese objeto que resulta indiferente le ponemos una historia detrás, podemos convertirlo en algo sumamente atractivo; incluso en una especie de talismán con poderes mágicos.

Lo sé porque, a las anodinas piezas de alfarería que hacía mi primo, les daba fuerza yo. A cada una de ellas le asignaba un papel en los múltiples relatos que se me ocurrían y de esta manera aumentaba su vigor.

Los botijos siempre me inspiraban descripciones truculentas. Contiendas en medio de calorinas insoportables donde aparecían facas, navajas cabriteras y, por supuesto, el piporro que había confeccionado mi primo. Las alcancías me sugerían parábolas de codicia y despilfarro. Las bacinillas, que invariablemente imaginaba llenas de agua rosada en la que se mojaban los peines, traían a mi cabeza morbosos cuentos de amor...

Nieves Correas Cantos


EL DÍA QUE ME QUIERAS – Pueblo, 1960

 Mira esta bacinilla. Es de estilo rococó. Se la compré a un chamarilero por cincuenta duros contantes y sonantes. Le pagué tan alto precio porque el hombre me aseguró que el objeto había pertenecido a Carlos Gardel; según me dijo, se trataba del recipiente donde el artista enjuagaba su navaja de afeitar. ¡Imagínate! ¡Carlos Gardel! ¡Con lo que a mí me gusta el tango! De hecho me considero una fan absoluta de tal género musical. 

Pero la bacinilla no es la única reliquia tanguera que poseo. Además guardo un tubo de brillantina mediado y un peinecillo de concha de esos que los varones presumidos llevan en el bolsillo anterior de la chaqueta. Ambas cosas me las regaló un tanguista bonísimo que llegó a actuar en un cabaré de París. ¡Y el peine me lo dio con algunos pelos incluidos! ¡Fue un detalle extraordinario!

Y, por supuesto, tengo discos. ¡Muchos discos! “La cumparsita”, “Volver”, “Caminito”, “El día que me quieras”... Canciones eternas que no me canso de escuchar.

Nieves Correas Cantos


LA TENTACIÓN DE DESERTAR

 A menudo pienso en plantarme; en decir ¡basta!; en abandonar compromisos y obligaciones y desaparecer. Mas nunca lo hago puesto que me es imposible prescindir de consideraciones y dudas de carácter moral.

Supongo que esta idea de despreocuparme de todo e ir a mi avío es tan recurrente porque, a mi edad, el futuro se vislumbra corto e incierto. Ahora conservo la capacidad y la posibilidad de ejecutar cosas, pero mañana no lo sé...

Mi sueño sería poder disponer de todo mi tiempo; el presente y el que está por venir...

Algunas madrugadas, buscando un efecto liberador, me pongo a bailar música discotequera desaforadamente. ¡Pum, pum, cataplum, plum, plum! Es indudable que semejante desparrame no me va a eximir de mis deberes, pero hace que me encuentre mejor...

Nieves Correas Cantos

DE BATALLAS Y CLISÉS – Una conversación en la cumbre

 Esta mañana, en la cima del monte Tomatón, he encontrado al poeta Nicomedes. Estaba sentado en un risco; con los fulares ondeando al viento y aparentemente ensimismado. Cuando apenas ha salido de su abstracción, el vate me ha confundido con una ondina; mas después de unos momentos, reconociéndome (y bastante decepcionado por no haber sido yo una deidad), se ha puesto a hablar conmigo de literatura. Mientras compartíamos un bocadillo de tortilla, hemos convenido en que el autor debe procurar siempre sorprender con sus historias. Renunciar a contar una y otra vez las mismas batallas; a repetir ajados clisés; a moverse por caminos trillados... 

Nieves Correas Cantos


LA MURRIA SOLSTICIAL

 Si sabes que después del apogeo viene el ocaso, ¿cómo puedes disfrutar plenamente del apogeo?

LA MURRIA SOLSTICIAL

A esa tristeza que se apodera de algunos mortales en vísperas del 21 de junio yo la llamo murria solsticial. Me refiero a la que entra cuando el alargamiento de los días está llegando a su fin y la noche acecha...

Es una nostalgia que no se diluye con las rumbas, los boleros ni el champán. Que se acompaña de imágenes de entoldados, farolillos, acabamientos de curso y declaraciones de amor. Alborozo y despiporre. Ensoñación...  

Nieves Correas Cantos


LA DESENVOLTURA – Soliloquio de Tobías Chiriviscal

 No creo que la educación de ahora sea mejor que la de antaño. ¡Ni mucho menos! Pero sí que hay algo que hoy se enseña y que a mí me hubiese gustado aprender. Me refiero a hablar en público; a sacudirme el encogimiento y volar...

Y es que yo siempre he sido más corto que las mangas de un chaleco. De pequeño, todo me daba vergüenza; incluso las cosas corrientes. Recuerdo que en esa época no podía hacer mandados porque era incapaz de entrar en una tienda donde hubiera parroquianos y saludar. Y también me acuerdo de que una vez, con diecinueve años, abandoné un funeral sin dar el pésame a los deudos a causa de mi maldita cortedad...

Nieves Correas Cantos


LA ESTÉTICA Y EL CONFORT

 Aquestos tacones que ves son una reliquia del pasado; un vestigio de cuando me compraba el calzado atendiendo a su belleza y no a su comodidad. Como puedes apreciar, se trata de unos tacones de aguja muy escotados por el empeine y aparentemente imposibles de llevar. Zapatos que satisficieron mi espíritu en un tiempo en el que no tenía que preocuparme de la estabilidad...  

Nieves Correas Cantos


EL AGENTE PERTURBADOR

 De jóvenes, todas decíamos que nos gustaban los hijos de Ramiro; pero a mí, el que de verdad me atraía era el propio Ramiro. Con ese aspecto de amargado que tenía y su aguardentosa voz, me excitaba la imaginación de una manera que cualquier moralista hubiera calificado de insana. En mis adentros yo denominaba a Ramiro el agente perturbador y también el desbaratador de sosiegos; una especie de demonio castigador que siempre despertaba mi deseo...

Nieves Correas Cantos


CUANDO DESAPARECE EL ARDOR

 Te advertí, Telesfora; te aconsejé que no continuaras con ese novio que te habías echado porque no estabas en condiciones de reconocer sus carencias. Pero tú, obnubilada perdida, proseguiste herre que herre con el idilio hasta el batacazo final.

Hoy, después de fracasar, pretendes llevarme a la televisión, al programa “El diario de Ernesto”, para decirme delante de toda España que yo tenía razón. ¡A buena hora! Manifiestas que cuando tu hervor amatorio disminuyó, las cualidades que creíste ver en tu partenaire se trocaron en defectos. Que su aparente cordura no era más que falta de imaginación; su sencillez, carencia de ideas; su serenidad, un permanente bloqueo...  

Nieves Correas Cantos


LA PURGA DE BENITO

 I 

A Mariquita y a mí nos atraía de manera irresistible el aparador de su tía; sobre todo un cajón que casi siempre permanecía cerrado con llave. A dicho cajón lo llamábamos el receptáculo de los secretos; y huelga decir que continuamente estábamos haciendo cábalas sobre lo que podría contener.

II

Una tarde que la tía se fue a un entierro dejándose el llavero encima de la mesa del comedor, Mariquita y yo abrimos la misteriosa pieza. Recuerdo que nada más acceder a ella una vaharada de olor a canela nos invadió; y también me acuerdo de la excitación que nos provocaba semejante coyuntura.

III

Ya puestas, todo lo encerrado en esa cavidad lo miramos con detalle. Descubrimos una tableta de chocolate duro a medio consumir y dos muelas de oro; un fajo de cartas de amor; un opúsculo titulado “La purga de Benito” del que era autora la propia dueña... Pero lo que nos pasmó de verdad fue un libro de dibujos pornográficos denominado “Los Borbones en pelota” y cuya autoría se le asignaba a los hermanos Bécquer. Alucinamos porque en la escuela habíamos estudiado el poema “Volverán las oscuras golondrinas”  de Gustavo Adolfo Bécquer y el maestro no nos había mencionado esta otra faceta del escritor... 

Nieves Correas Cantos


ESE CODICIADO AFÁN

 Necesito algo que me saque de la calma chicha en la que estoy; un proyecto ilusionante en el que poder empeñarme. A veces imagino dicho proyecto como una especie de viento impetuoso que me va a impulsar a producir; un ciclón en cuyo bramido se distingue de manera clara la siguiente exhortación: ¡ala, muchacha, empieza a moverte!

Desde que el otro día descubrí en las inmediaciones de mi casa una escuela de música, me ronda por la cabeza la idea de aprender a tocar el saxofón. Considerando lo que me gusta el jazz y lo que llega a conmoverme el sonido de este instrumento, no es descabellado pensar que semejante propósito acabe seduciéndome por completo...   

Nieves Correas Cantos


EJERCIENDO DE ABUELO – Un tremendo guirigay

 Después de estar un día entero niñeando con mis nietos, tengo un batiburrillo de imágenes y sonidos en la cabeza que para qué. Un popurrí infernal que no consigo eliminar de mi magín y que no deja de aporrearme. En él se mezclan Los Payasos de la Tele cantando “Hola Don Pepito, Hola Don José” con Dàmaris Gelabert entonando “Sant Jordi arriba”. Y, por si esto fuera poco, hace un rato se me ocurrió poner en el tocadiscos “Les feuilles mortes” creyendo que tal tonada me iba a permitir desconectar y lo que he conseguido es que su intérprete, Yves Montand, también se incorpore al grupo...

Nieves Correas Cantos


LO QUE ME CANSA MI OMBLIGO...

 Me creo fascinante; pero no tanto como para tenerme continuamente embelesada. De hecho, de vez en cuando necesito dejar de contemplarme y fijar la atención en el mundo que me rodea. Salir de mis adentros y patearme el exterior; tener experiencias... 

En tales casos, pertrechada de mi bolsito y de mis cinco sentidos, obvio mi narcisismo y me lanzo a explorar...

Nieves Correas Cantos


DE INCLINACIONES Y PANDEMIAS

 El siguiente escrito es un divertimento. Me hace tanta gracia la palabra “pindongueo” que creo que se merece unos renglones.

DE INCLINACIONES Y PANDEMIAS

Yo casera no soy. El que me conoce sabe que si mi vivienda se derrumba es difícil que me pille dentro. En cuanto me levanto por la mañana ya siento que las paredes me oprimen y necesito salir. Andar de una parte a otra del pueblo empapándome de los efluvios callejeros y del calor de la gente.

A causa de mi amor al pindongueo, durante la pandemia lo pasé fatal. El largo confinamiento estuvo a punto de acabar con mis nervios y mis ganas de disfrutar. Los días se me hacían eternos. Como nunca he sentido inclinación hacia el mundo interior, no encontraba ninguna actividad que me distrajera. Al final, menos mal que descubrí la serie del teniente Colombo y con este singular policía conseguí escapar del marasmo.  

Nieves Correas Cantos


EL ESCALÓN DESNUDO

 La fonda “Camas y cochifrito“ era la mejor de la localidad en cuanto a calidad y precio; pero su escalera no poseía el mismo grado de perfección...

EL ESCALÓN DESNUDO

La escalera de la pensión “Camas y cochifrito” tenía un peldaño de más; o quizá fuera a su barandilla a la que le faltara algo de largura. No lo sé. Lo cierto es que la primera grada que sus huéspedes encontraban partiendo del suelo no tenía pasamanos.

Cuando dichos huéspedes iban hacia arriba, semejante carencia de asidero no les ocasionaba ningún problema porque el escalón desnudo era visible y lo podían pisar con garbo. Pero en el momento de bajar, como no recordaran que al terminar el barandado aún quedaba otro paso, lo más seguro es que tropezaran con él y trastabillaran.

En ese caso, con el susto en el cuerpo y la dignidad herida a causa del tambaleo, los pupilos malparados, si estaban solos, comenzaban a echar maldiciones contra la posada y su dueña; mas como se encontraran acompañados, se envainaban la corajina y aparentaban tomárselo con humor.

Nieves Correas Cantos


EL ARTE DE SEDUCIR – Tres momentos de una boda

 1º Un poncho extraordinario

Cuando llegué al lugar donde se iba a efectuar el enlace, en lo primero que me fijé fue en un varón que lucía un extraño poncho. Me sorprendió su aspecto bohemio en medio de un acto tan convencional y la pericia que demostraba en moverse con semejante indumentaria. En ese instante, alguien me susurró al oído que el hombre que acaparaba mi atención era el juez que celebraría el casamiento y yo retuve la información...

2º El discurso y la canción 

Si antes de la ceremonia el carismático personaje había conseguido interesarme, durante el desarrollo de la misma logró que mi deslumbre fuera total; tanto, que no reparé en nada ajeno a su figura. Ejecutando su tarea, el susodicho se mostraba competente y arrebatador. Después de leer con una dicción perfecta los artículos correspondientes del Código Civil, pronunció un discurso rebosante de ilustración. Sugirió a los contrayentes que muchas noches se abandonaran al influjo de la luna; y, por último, para dar remate a la función, sacó una zampoña que tenía escondida e interpretó con ella  “My way”. ¡Aquello resultó sublime!

3º Lo verdadero y lo falso 

Al terminar el desposorio, cuando yo aún continuaba maravillada con lo que acababa de presenciar, me enteré de que todo era fingido. De que los novios se habían casado realmente el día anterior en el juzgado y de que el juez no era de verdad, sino de pega. Tengo que decir que la noticia me dejó desconcertada; aunque para entonces, el arrobo que me provocaba el buen señor ya no pudo sufrir merma.

Nieves Correas Cantos