martes, 13 de agosto de 2019

La excesiva tranquilidad me ataca los nervios


A veces, la quietud del pueblo puede acabar abrumando a las personas que viven acomodadas a las costumbres urbanas. Y esto es lo que me sucedió a mí ayer: que, con tanto sosiego, acabé con los nervios de punta. Entonces decidí irme a la ciudad más próxima a imbuirme de su ritmo acelerado; y verdaderamente lo logré, pues a las pocas horas volví a este lugar con el ánimo más calmado.
Por el camino fui escuchando un cedé de música italiana; y, con la canción Ho capito che ti amo, me retrotraje a mediados de los años sesenta. En aquel tiempo, yo era una púbera que tenía un vestido con bolero de esos que estaban tan de moda; y me imagino que, como todos a esa edad, estaría con el tonto subido.

No hay comentarios: