jueves, 15 de agosto de 2019

El artefacto volador


Ni sé de dónde vino; lo único que puedo decir es que, cuando me di cuenta, lo tenía encima de la cabeza. Era un insecto gigante de metal, amenazante y provocador, que parecía dominar el cielo.
Tenía una luz en el cuerpo que se encendía y apagaba intermitentemente; y daba la impresión de que nada ni nadie podía escapar a su control.
Me puse muy nerviosa porque, aunque me moviera, aquel monstruo maléfico parecía estar siempre sobre mí; y, como pensé que en cualquier momento podía caer y descalabrarme, comencé a correr despavorida.
Mi comportamiento irracional atrajo la atención de la multitud de vecinos que se hallaban congregados en la plaza. ¡Menos mal que en ese instante salieron los novios de la Iglesia, y el dron se marchó a filmar la boda! 

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