martes, 13 de agosto de 2019

Ya no estoy para estos trotes


A veces olvido que tengo sesenta y seis años; y, como ésta no es una edad adecuada para andar en muchos trotes, luego sufro las consecuencias.
Anteayer, por ejemplo, cuando me levanté, decidí adecentar la casa. Y no es que estuviera sucia o desordenada, pero como por la tarde iba a recibir visitas, quería que luciera impoluta.
Evidentemente me metí en faena una vez hechos mis ejercicios matutinos (es inimaginable que pueda empezar el día sin los efectos estimulantes que me provocan); y después de preparar la comida y tender la ropa.
Aunque mi intención era escobar y fregar, omití el barrido porque no se veían inmundicias por el suelo; y, como el excesivo calor hacía muy fatigosa la limpieza, al final, más que un fregado hice un baldeo.

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