sábado, 3 de mayo de 2025

LAZOS DE SANGRE – Los sentimientos larvados

 Todos los miembros de la familia Patagorrillo se detestan. Aunque eso sí, dicha detestación la practican guardando las formas; o, expresado de diferente manera, simulando cordialidad...

LAZOS DE SANGRE – Los sentimientos larvados

No me explico por qué los hermanos Patagorrillo quieren yacer juntos en el cementerio. Anteayer visité el camposanto y vi que les estaban construyendo un sepulcro con tal fin. ¡Con el objeto de estar cerca los unos de los otros durante toda la eternidad! Parece una broma. Pero ¡si en vida no se soportan! Si se profesan tanta antipatía y existe entre ellos tanto recelo que procuran encontrarse lo menos  posible; lo imprescindible para seguir controlándose mutuamente... De verdad que no lo entiendo. ¿Esperan que el aborrecimiento que se inspiran trueque en afecto estando muertos o es que realmente priman su pertenencia al clan?

Nieves Correas Cantos


¡NECESITO AYUDA!

 Las personas de ciudad, cuando se van a vivir a los pueblos, a veces pueden sufrir desvaríos.

¡NECESITO AYUDA!

I

¡Tienen que creerme! Ahora estoy en mi cocina; y enfrente de mí, en el patio, hay tres gatos enormes que me quieren atacar. Los tres animales son negros; y sus miradas se descubren tan amenazantes que causan pavor. 

II

Entre los felinos y una servidora existe una puerta que permanece abierta de par en par y que ya no cabe cerrar. Si lo intentara, ellos llegarían al vano antes que yo y comenzaría la embestida...

III

Hace un rato, cuando me encontraba friendo pescado, los digitígrados estaban encima  del techo de la cochera aparentemente ajenos a mí; pero en este momento, esa indiferencia parece haber trocado en interés en eliminarme y prácticamente los tengo encima. Han debido de bajar al suelo del corral por el tronco de la parra...

IV

En este mismo instante, mis enemigos están colocándose a fin de emprender la gran ofensiva: el más fiero delante y los otros dos detrás. Mientras que yo, muerta de miedo, no tengo para defenderme más arma que la espumadera con la que estaba sacando de la sartén los pedazos de merluza...

Nieves Correas Cantos


EL ANIMADOR DE COTARROS Y SU EMPINGOROTADA FAMILIA

 Cuando le dije a mi familia que no quería ser notario, sino cómico, algunos integrantes del clan me tacharon de poco serio e irresponsable; e incluso uno de estos miembros me llamó directamente locatis. Locatis, cantamañanas y no sé cuántas lindezas más. Con certeza este pariente insultador se distinguía por su vehemencia, pero todos mis deudos adolecían de los mismos prejuicios; aprensiones que los convertían en seres incapaces de entender...

Después, en el tiempo en que conseguí ser nombrado Mejor showman del mundo entero, mi empingorotada familia, unos esnobs como la copa de un pino, procuraron congraciarse conmigo y ahora son mis mayores adeptos...

Nieves Correas Cantos

MI ENTUSIASMO POR LA ROPA – De topolinos y yeyés

 Semana Santa 1965

I

Estreno ropa dos veces al año: el Domingo de Ramos y para San Dionisio; o sea, a la entrada de la primavera y a comienzos del otoño.

II

Ahora me están confeccionando el vestido que voy a lucir la próxima Semana Santa. Es un modelo creado por mí e inspirado en la época rocanrol. Ya saben, con la falda amplia y cortada al bies como la que podría llevar cualquier chica topolino...

III

Remedios, mi modista, me aconsejó que me hiciera algo de estética yeyé, puesto que estamos en 1965; pero no la escuché porque a mí lo que me priva es la moda de mediados de siglo.

IV

Para brillar más el Día de Ramos estoy intentando adelgazar. Reducir mis caderas  valiéndome de un régimen, ejercicios gimnásticos y el rodillo de cocina. Este último instrumento lo utilizo a fin de apretar y consolidar todo lo que sobresale.

V 

En este momento, mientras estoy escribiendo estas líneas, me acuerdo de un antiguo pretendiente que, cuando yo me entusiasmaba con la ropa, me nombraba a  Marcel Proust...

Nieves Correas Cantos


¡MALDITA INSEGURIDAD! - Semana Santa 1965

 A mí, lo que más inseguridad me provoca es la calva que tengo en la parte alta de la cabeza. Un horrendo círculo casi sin pelo que no hace sino menoscabar mi apostura. Y mayormente me apesadumbra ahora en Semana Santa porque todos los vecinos me lo podrán contemplar. Sí, en visión panorámica; desde sus balcones y ventanas cuando vaya acompañando a las imágenes religiosas en cualquier procesión. Y no me queda otro remedio que procesionar ya que soy concejal y de dicha manera está establecido; junto con el cura, los nazarenos y los guardiaciviles. ¡Mi blancuzco redondel significándose entre bonetes, tricornios y capirotes! Ganas me dan de probar a tiznármelo como si fuera una sartén...

Nieves Correas Cantos

EL ESPASMO QUESERO – Renglones de un hedonista

 No hay mayor manjar que el queso frito untado con mermelada. Cuando uno le hinca el diente a semejante bocado, la mezcla de sus sabores estimula las papilas gustativas y se experimenta un placer que no tiene parangón. Y el disfrute es todavía superior si la persona come acompañada. Entonces, la necesidad de guardar la compostura delante de los demás comensales, mientras el goce le recorre el cuerpo, provocará que sea mucho más intensa la culminación.   

Nieves Correas Cantos

LA CRIATURA EN CUESTIÓN

 Ayer, cuando bordeaba la cima del cerro Conejil, me encontré con una caca en la parte central del camino. El excremento que me estorbaba el paso, de bastante grandura, parecía humano y no era ni muy reciente ni muy antiguo; ni expelido hacía un instante ni tampoco días atrás; medio fresco y medio seco...

Una vez repuesta de la impresión que me hizo semejante hallazgo, me dediqué a cavilar sobre qué tipo de persona se pondría a defecar en un sitio así; un lugar en el que en cualquier momento podía ser sorprendida...

Descarté que una necesidad apremiante hubiera obligado al cagón a exponerse de tal manera, puesto que unas matas cercanas le ofrecían el mejor escondite...

A la vista de los hechos, no sabía qué pensar del ser en cuestión: ¿se trataba de un exhibicionista? ¿un vivalavirgen? ¿un cachondo? ¿un amante del riesgo?

De lo que sí estaba segura era de que a la criatura misteriosa le gustaba el frío, ya que allí siempre sopla un viento cortante y helador...

Nieves Correas Cantos

DE NÚMEROS PRIMOS Y BESOS – Las evocaciones de Apolonio Parcelero

 I

Para la diversión, pocos terrenos son tan apropiados como los ribazos; sobre todo en primavera, cuando están cubiertos de yerba. Yo ahora mismo estoy sentado en uno de estos declives; contemplando el horizonte y evocando el ayer... 

II

Me acuerdo de las tardes en que los críos del pueblo nos tirábamos rulando por dichas  cuestas. Entonces nos creíamos croquetas en pleno proceso de rebozado. ¡Y había que ver con qué jolgorio íbamos cayendo al llano donde nos imaginábamos que estaba la sartén!

III

También puedo rememorar mis retozos juveniles con una francesa en los taludes cercanos al Cerrón. Aquel fue un tiempo en el que sustituí el aprendizaje académico por el erótico-sentimental; los números primos de Eratóstenes por los besos de Brigitte; la orientación por el extravío...

IV

Asimismo guardo en la memoria las fiestas camperas que se celebraban por San Marcos en la pendiente del Tomatón. Eran meriendas en las que nunca faltaban ni el hornazo ni la tortilla española. Tardes en las que los muchachos se esclafaban huevos mutuamente mientras los adultos departían o jugaban al mus...

¡Y cómo olvidar la oda que compuse para ensalzar las laderas y ribazos! Un jotero que vivía en el pueblo y que entendía de lírica opinó que para ser el primer poema que escribía no estaba nada mal...

Nieves Correas Cantos


¡MENUDO CHASCO! - De caras y carabelas

 Me siento consternada. Pensaba que tenía cara de lumbrera; pero, por lo visto, no es así. Esta mañana, cuando deambulaba por el centro de la ciudad, he sido elegida entre cientos de personas para contestar una pregunta, precisamente porque no esperaban que supiera la respuesta. ¡Por mi aspecto de ignara, vamos!

Se trataba de un programa televisivo en el que sólo una contestación errónea por mi parte le permitiría ganar equis euros al concursante. Y lo que dicho participante creía que yo no tenía pinta de conocer era el número de carabelas que Cristóbal Colón había llevado en su primer viaje a América. Así, tal cual suena. ¡Como para no estar hundida!  

Nieves Correas Cantos

EL ARCA DE LAS HISTORIAS MARCHITAS

 A aquellos autores que no se deciden a mostrar sus relatos.

EL ARCA DE LAS HISTORIAS MARCHITAS

Cada día escribo, pero no me atrevo a publicar. Lo intento, mas es imposible. 

Mis ideas las plasmo en unas cuartillas que luego doblo y escondo en el fondo de un cajón; una especie de arca muy rara que me trajo mi tío Bonifacio de un viaje que hizo a la Conchinchina.

Ocultas en ese lugar, mis narraciones permanecen inertes, sin poderse aprovechar.

Como queriendo contrarrestar mi frustración y para no desesperanzarme del todo, a veces imagino que un duende me quita la vergüenza en un instante y que consigo echar mis historias a volar. Entonces, surcando el espacio literario, las veo cobrar fuerza y prosperar...  

Nieves Correas Cantos

TARDES DE CINE – Las emociones compartidas

 Los domingos por la tarde, en el cine, todos los vecinos participábamos en la misma experiencia. Sentados delante de la pantalla, juntos reíamos y llorábamos; nos encandilábamos con los artistas que salían en las películas y hasta pataleábamos en los momentos en que se interrumpía la función...

Cuando los buenos vencían a los malos, nuestras manifestaciones de entusiasmo eran espectaculares. Los gritos y los aplausos resonaban en la sala, cual si se hubiera desencadenado el barullo universal...

También resultaban muy expresivas las demostraciones de pena. Recuerdo que el día que proyectaron un dramón de Joselito titulado “Saeta del ruiseñor”, un torbellino de ayes y jipidos se elevó desde las butacas formando la prueba más estremecedora de aflicción...

Nieves Correas Cantos

¡QUÉ NEGRISMA ESTÁ LA TARDE! - El encanto de la naturalidad

 Cuando don Servando nos enseñó los adjetivos superlativos, nos quedamos alucinados. Acostumbrados a llamar a lo muy pobre pobrísimo y a lo doblemente negro negrísimo, no entendíamos que también estuviera bien decir “paupérrimo” y “nigérrimo”. Aunque ya nos advirtió el maestro que si no queríamos resultar afectados, no deberíamos utilizar estas dos últimas palabras más que en determinados contextos. Y añadió que mientras se varea la escasa aceituna que hay en un árbol, lo normal es que se comente lo pobrisma que se presenta la cosecha...   

Nieves Correas Cantos

EL MISAL DE JOSELITO

 De muchacho, me pasaba el tiempo leyendo novelas del Oeste. No podía parar. Lo hacía en todos los sitios: en mi casa, en la escuela y hasta dentro de la iglesia. Semejante afición me la inculcó mi tío Teodomiro; un entusiasta de tal género literario y al que algunos llamaban el Cowboy del Cerro Tomatón.

Un día, en misa, se me cayó el devocionario que con tanto fervor estaba repasando y, al quedar abierto en el suelo, se descubrió el cuento de indios y vaqueros que guardaba en su interior. Ante semejante visión, a una beata que estaba a mi lado le dio un vahído; otra me llamó hereje y me auguró la condenación eterna. Por su parte, el cura me echó un rapapolvo tremendo con capón incluido y me obligó a ser monaguillo. Pero lo que no consiguieron ni unos ni otros, con sus funestos presagios y reprensiones, fue separarme de mi pasión...

Nieves Correas Cantos  

UNA HISTORIA RETENIDA

 Hace unos días publiqué un escrito en varias páginas web y a los pocos minutos desapareció. Volví a editarlo al cabo de unas horas y sucedió lo mismo. Después, y por consejo de un amigo, cambié un adjetivo que aparecía en el texto por otro con menos connotaciones y repetí la operación; pero con idéntico resultado...

En estos momentos mi relato continúa sin poderse divulgar y desconozco el motivo. Lo leo y lo releo y no encuentro la razón, salvo que se le de una interpretación forzada a los vocablos que empleo y a las cosas que digo. Mi historia retenida es original y absolutamente inofensiva; tierna y respetuosa con un tiempo que se fue; divertida... 

Nieves Correas Cantos

EL JUEGO DEL ESCONDITE

 Antes, cuando la pequeña Albertina me propuso jugar al escondite, rápidamente accedí. Pero viendo el estado en que me encuentro ahora, creo que aceptar volver a la infancia con tanto entusiasmo fue una insensatez...

EL JUEGO DEL ESCONDITE

Hace un rato me acurruqué debajo de la mesa de la cocina y en dicha posición continúo. La cría que me está buscando no consigue dar conmigo y tal hecho me induce a permanecer. Mas, a fuerza de estar tanto tiempo contraída, las piernas se me están agarrotando y la espalda también; temo que si no me desencojo pronto, me voy a baldar...

Nieves Correas Cantos


AQUELLAS SEÑORAS DE NEGRO

 I

Cierto día de febrero del año catapum, cuando salí de mi casa, me encontré con que todo a mi alrededor estaba cubierto de nieve: los tejados de los edificios; el suelo; el alféizar de las ventanas; el carro de mi vecino Teodorico; la bicicleta de un chiquillo llamado Vicente...

II

Sintiéndome el único ser vivo sobre aquella blancura infinita y con mi alma infantil alborozada, eché a andar camino de la panadería donde pensaba comprarme un chusco y tres madalenas para desayunar; pero hete aquí que, unos pasos más adelante, aparecieron en el horizonte dos imágenes brunas que rompieron la albura y que acapararon toda mi atención...

III

Conforme se fueron acercando a mí ambas figuras, fui reconociéndolas. Se trataba de unas mujeres enlutadas de pies a cabeza que habían perdido a un familiar recientemente y que tenían las ojeras violáceas de tanto llorar. Recuerdo que una de esas féminas medía el tiempo de cocción de los huevos en avemarías rezadas. Así, un huevo pasado por agua tardaba tres avemarías en hacerse; y uno duro seis... En el momento en que se cruzaron conmigo, las señoras de negro me dijeron con Dios y siguieron su marcha...       

Nieves Correas Cantos


EL TOCADOR DE DOÑA FILOMENA – La haz, lo hondo y el envés

 Cuando doña Filomena volvió al pueblo después de ejercer de consulesa en una ciudad de Oriente, trajo consigo un tocador mágico que había adquirido en un bazar. El citado objeto, de singularísimo aprecio para su dueña, me dejó fascinada en el momento en que lo vi...

EL TOCADOR DE DOÑA FILOMENA – La haz, lo hondo y el envés 

El tocador de doña Filomena, o la coqueta, como también se llamaba, tenía toda clase de cosas imaginables: una jofaina para abluciones ligeras; secador de pelo; anaqueles donde poner los afeites; jabonero; colgaderos; balsamera; perfumador... Pero de lo que estaba dotado principalmente aquel mueble de caoba era de un espejo rodeado de luces que podía reflejar el alma de quién se mirara en él. El afuera y el adentro. La haz, lo hondo y hasta el envés... Un viaje al interior del ánimo al que la doña invitaba, y que no todos sus visitantes estaban dispuestos a emprender...

Nieves Correas Cantos

ENTRE DÍGITOS -Una afición desmedida

 

Nunca lo había hecho antes; pero hace unos días lo probé, y ahora no puedo prescindir de ello. ¡Estoy enganchada! Me refiero a intentar resolver esos problemas que circulan por Internet y que consisten en encontrar un determinado número que permanece oculto entre una multitud de cifras. Lo mío se ha convertido en algo fuera de toda regla y contención. Me paso el día dale que te pego con los guarismos. Cuando consigo solucionar el rompecabezas todo va bien; pero si no lo logro, llena de rabia, abro los comentarios de los que sí han atinado y para mis adentros comienzo a insultarlos. Los llamo cochinos, marranos y no sé cuántas lindezas más. ¡Me pongo que trino!

Nieves Correas Cantos

DE MUSAS Y ESPEJOS

 Cuando me enteré de que mi musa Anouk Aimée había muerto, me sumí en la nostalgia. Imágenes de películas en las que la había visto actuar acudieron a mi mente y los recuerdos se me amontonaron. Me resultó fácil retrotraerme a los días en que descubrí “La dolce vita”, “Los amantes de Montparnasse”, “Un hombre y una mujer”... y también la bohemia. 

Aquellos fueron tiempos en los que me llamaba Ismael y deseaba ser Tomasa. Años de vivir en permanente contradicción y constante sufrimiento. Una época en la que sólo me redimía estando en el cine o en el tocador de mi abuela. Camarín este último lleno de luces y espejos donde, mientras  escuchaba ópera, siempre se manifestaba mi auténtico yo...  

Nieves Correas Cantos


CUANDO RUGE LA PORQUERÍA

 Me estoy fijando en lo sucias que están las cortinas de mi comedor. ¡Qué barbaridad! Necesitan un lavado ya. Pero ¡ya! Sin demora. El color beis que tenían cuando las compré parece haber desaparecido; y ahora, lo que mis ojos perciben en su lugar es un tono marroncillo merdoso que no indicia nada bueno. 

A propósito de porquería, recuerdo que hace tiempo conocí a una mujer muy dispuesta y apañá que llamaba cochambre a la inmundicia. La susodicha, que soñaba con Charlton Heston y había visto cientos de veces “Cuando ruge la marabunta”, comparaba la mugre con las terroríficas hormigas. Decía que asquerosidad que no se quitaba a tiempo, tendía como ellas a avanzar... 

Nieves Correas Cantos

EL PRETÉRITO PERFECTO – De milis y tonadillas

 Es verdad que los recuerdos se difuminan con el tiempo; pero hay cosas del pasado que permanecen en nuestra mente con singular claridad. Hechos que, en el momento en que ocurrieron, debieron de causarnos una fuerte impresión...

EL PRETÉRITO PERFECTO – De milis y tonadillas

Aquella noche, en la fiesta que se estaba celebrando en la piscina, no dejaba de sonar la canción “Eva María”, de Fórmula V: 

                                 “Eva María se fue buscando el sol en la playa

                                   con su maleta de piel y su bikini de rayas...”

Yo no la bailé en ningún momento. Ni esta pieza ni tampoco “Amor... amar”, de Camilo Sesto, que también estaba muy de moda...

La razón por la que no moví el esqueleto en toda la velada fue mi amigo Beato; o, más exactamente, la narración tan extraordinaria que me hizo de su servicio militar. Sentados uno frente al otro en un alféizar que sólo alumbraba la luna, recuerdo que,  entre lingotazo y lingotazo de vodca con naranjada, me cautivó con su acento... 

Nieves Correas Cantos


NI PAJOLERA IDEA – De comprensión lectora y técnica escritural

 Acabo de leer por enésima vez un mensaje que he recibido y continúo sin saber lo que su autor me quiere decir. ¡Qué no tengo ni pajolera idea de cuál es su significado, vamos! Y conste que he intentado entenderlo. Lo he procurado de diversos modos: pasando la vista muy despacio por sus renglones; desmenuzando cada frase; cuidando de encontrarle ilación... Pero ¡nada! La nota en cuestión sigue siendo un enredo para mí; o, como diría un maestro que tuve de pequeña, un galimatías extraordinario.

Aparte de si es a mí a quien le falta comprensión lectora o al remitente capacidad escritural, lo cierto es que la misiva requiere respuesta y se la voy a dar. Una contestación hecha con buena voluntad y mucho ingenio ya que tiene que parecer que he comprendido el interior de algo que desconozco por completo lo que es...

Nieves Correas Cantos

ACERCA DE LA VEJEZ

 ¿Qué hago? ¿Dejo que la vejez me cubra con su manto de decadencia o me revuelvo y le planto cara? Confieso que a veces estoy tan desalentada por este continuo ir a menos que observo en mi persona que ganas me dan de renunciar al desafío; pero como en el fondo soy un ser indómito, no termino de rendirme.

La verdad es que el paso de la madurez a la senectud lo estoy llevando fatal. Me gustaría ser una mujer feliz, mas no consigo adaptarme y resulto desgraciada. Los alifafes, las manías, las actitudes que sin ser consciente adopto, la pereza... Tales cosas que son nuevas para mí y que me sumen en la incertidumbre y me provocan miedo...   

Nieves Correas Cantos

LAS ILUSIONES FALLIDAS

 ¡Qué cándida es mi amiga Cándida! Con toda verdad hace honor a su nombre. Inclinada a pensar siempre bien de todo y de todos, se lleva unos chascos tremendos. De su última decepción aún no se ha recuperado; su esperanza frustrada de ser elegida la mejor jotera del pueblo.

Cuando Cándida y yo nos juntamos a la hora del vermú, invariablemente acabamos hablando de realidades y quimeras. De las diferentes maneras que tenemos ambas de ver las cosas y de la importancia que le damos a la idealización. Desde su absoluta ingenuidad, mi amiga trata de convencerme de que el futuro perfecto es posible; pero servidora, una escéptica convencida, le dice que no. Que el futuro perfecto que ella proclama es inviable; que la única cosa creíble con ese nombre es el tiempo verbal. 

Nieves Correas Cantos

PELILLOS A LA MAR

 Deseo reconciliarme con mi amiga Cata. Y aspiro a hacerlo en televisión. ¡Delante de toda España! Para mí esto sería el sumun de la felicidad; la mayor satisfacción que podría tener ahora. 

A fin de conseguir mi propósito, he escrito una carta al programa de telerrealidad “Pelillos a la mar”. Sí, ese espacio en el que casi todos los adversarios que van acaban haciendo las paces. Espero que mi epístola despierte el interés de los gerifaltes del medio y que nos llamen pronto a Cata y a mí.

El motivo por el que mi allegada y yo nos enemistamos fue bien sencillo: ella me pidió mi opinión sobre un novio muy pinturero que se había echado y fui tan tonta que se la di...

Nieves Correas Cantos

EL NOMO FULGENTE Y LA MISA TRIDENTINA

 Este año se va a llevar el amarillo. Lo sé porque lo acabo de leer en el colorín del periódico. ¡Qué bien! A mí es un color que me chifla. Desde que de pequeña tuve un velo limonado, nunca me he podido resistir a su viveza. 

El velo al que me refiero debí de estrenarlo por el tiempo de 1960; cuando las misas se decían de espaldas a los fieles y en latín. Me lo trajo mi tío Ataúlfo de un viaje que hizo al Perú o al Uruguay (ahora no me acuerdo con exactitud). Lo que sí recuerdo es que con aquel trozo de tul en la cabeza tenía la sensación de ser un duende; un ser fantástico cuya testa emitía rayos de luz. El gnomo fulgente, me gustaba llamarme...

Nieves Correas Cantos

LOS REYES DEL PICÚ

 Por los años de 1969 apenas existían momentos propicios para practicar el achuchón. Porque, por mucho deseo sexual que uno tuviera, con los poderes públicos, el clero y los cotillas siempre vigilantes, a ver quién era el guapo que se iba a desmandar... Entonces, las mejores y casi las únicas ocasiones para abrazarse se presentaban en las fiestas. En esos guateques en los que el personal dejaba de estar bajo la asfixiante influencia de la presión social y se sentía libre y predispuesto al toqueteo...

En semejantes días, Matt Monro, Gilbert Bécaud, Adamo, Aznavour y Jacques Brel eran los reyes del picú; las voces gloriosas que más sonaban en tan provechosos festines...

Nieves Correas Cantos 

DE PASCUAS A RAMOS - El tiempo de espera

 ¡Qué barbaridad! Apenas ha terminado Navidad y ya estoy pensando en Semana Santa. Después, cuando acabe Semana Santa, mi siguiente meta será el verano; y, a continuación, otra vez Navidad. Es decir que para mí, el trecho que va de Pascuas a Ramos y de Ramos al periodo estival no es más que tiempo de espera. 

Con esta actitud siempre expectante frente a las fechas que están por llegar, no consigo disfrutar de la vida cotidiana. Antaño, por ejemplo, recuerdo que a cada día le encontraba su gracia; pero ogaño, a la mayor parte de las jornadas no logro verles ninguna cualidad.

Imbuida de las ideas vacacionales que me sugieren los reclamos turísticos, he llegado incluso a tener visiones. En ellas se mezclan sin interrupción los Reyes Magos con los nazarenos y los bañistas; la zambomba con el tambor y las maracas; los villancicos con las saetas y las canciones de Georgie Dann... 

Nieves Correas Cantos


DE FUERTES DESASOSIEGOS

 

Antiguamente, en algunas casas se guardaban imágenes religiosas. En Semana Santa, dichas imágenes salían en procesión.

DE FUERTES DESASOSIEGOS 

A mí, las estatuas me provocan desazón; sobre todo si son más o menos de mi tamaño y están situadas en el suelo. Entonces las miro con infinita aprensión porque pienso que en cualquier momento van a cobrar vida. Me sucede con las imágenes religiosas; con las figuras de cera de los museos; con los maniquíes de las tiendas de ropa... 

Una de las experiencias más escalofriantes que he vivido fue cuando de pequeña entré en una casona del pueblo y me encontré con un nazareno en medio de una habitación. Así, tal cual; la representación de Jesucristo con su túnica morada y con su cruz. Recuerdo que me dio un susto de muerte. Una penumbra envolvente desdibujaba los límites de la realidad y tuve la sensación de haber accedido al corazón del misterio...    

Nieves Correas Cantos